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5.11.2023

Si la guerra siguiese

 Yo iba en la bicicleta hacia el norte, a la altura de la 116. De pronto vi cuerpos en el piso, pensé que era un accidente. Eran soldados muertos, había sangre en el piso. Yo seguí pedaleando dsin saber lo que había pasado, seguía pensando en un accidente, pero a medida que avanzaba había más soldados muertos, imaginé que había habido un tiroteo, una especie de pequeña batalla en la séptima. Me asustó pensar que podía haber controles policiales y me podrían detener.

Entonces desperté

5.05.2023

Arroz chino

 Tenía que ir a un lugar de la ciudad, y atravesar una calle llena de restaurantes de comida china. Pero eran muchos, no creo que en el chinatown de san francisco haya tantos restaurantes,m todos con entradas discretas de pasillos estrechos y adentro un comedor inmenso lleno de mesas y comensales, los carteles en la calle luminosos, con tipografías cantonesas en diversos tonos de azul y verde sombre fondo blanco. Pero muchos restaurantes, recuerdo haber pensado que debíamos venir con mi hermano. Recuerdo una sensación amarga, que mis padres estaban pasando penurías, algo asi.

4.23.2023

Novaresio

Soñé con Luis Novaresio dándole la despedida a un intelectual que había muerto. Novarecio se expresaba de forma muy informal, más informal que como sale en televisión, y al final de todo decía, "recordemos además que hizo una película, un documental, brindemos con una champaña por él".

9.19.2021

Escalando

 Era un muro de roca, un risco de los de verdad. Empinado y peligroso, pero yo debía subirlo, no había otra opción. Cuando llegué más o menos a la mitad las rocas se inclinaban de tal forma que era suicida continuar. Una mujer se acercó, era rubia y tenía el pelo muy corto, era una especie de entrenadora, me hizo una señal de que mantuviera la calma, y empujó unos pedruscos que cayeron al vacío. Al hacerlo, el camino se despejó y pude subir con relativa facilidad. Arriba estaba Fito, el de Fito y los Fitipaldis, que me sonrió, el camino continuaba ahora por unos puentecitos de madera mucho más seguros y cómodos. 

Y continué.

6.15.2018

El sobrino

Tendría entre 20 o 25 años. Se acercó y me preguntó si estaba libre al día siguiente que era sábado. Debía ir al hospital a ver a su tío, de hecho, debía ir y quedarse a acompañarlo todo el fin de semana. Le dije que podía pasar por él a las seis de la mañana. Mi hermano y mis amigos me esperaban en la esquina, les hice señas con la mano para que me esperaran mientras mi posible pasajero me decía dónde debía pasar por él. Creo que cuando se aproximó a mí sonreía, con mi hermanos y mis amigos veníamos contando chistes, o burlándonos de algo o alguien, y él se acercó con una sonrisa como por confraternizar, pero a la medida que me hablaba de su tío se iba entristeciendo. Le pregunté, todo lo respetuosamente que pude, qué tenía su tío. Era enfermo terminal, tenía sida. Yo le puse la mano en el hombro, y le dije que tenía que ser fuerte, y que sí, que a la mañana siguiente pasaría por él. Se marchó caminando en dirección contraria a donde estábamos mis amigos y yo. Me quedé pensando que nunca le había puesto la mano en el hombro a un desconocido.

6.04.2018

El mundial

No era en la casa que tiene ahora, si no en la que tenía antes, en el mismo barrio, la que tenía el altillo. Como venía el Mundial mi padre quería renovar su home theatre, nuevo televisor, nuevo sistema de sonido, sofás, cojines. Había un colchón inmenso rosado, forrado con una tela muy gruesa. Había que subirlo al altillo y nadie me quería ayudar. Llegó una mujer, unos 55 años pero aun atractiva, de las que se tiñen el pelo y les queda bien. Vestida de blanco y arreglada, como las mujeres de esa edad que uno se encuentra en la Costa Azul. Me la presentaron, me dijeron que era mi madre. Yo sabía que era adoptado, que mi madre, la que me crió, no era mi madre biológica. No me sorprendio conocer a mi madre verdadera, me sorprendió que fuera tan bonita, y afable. Subí el colchón, los 3 pisos, ella me miraba desde abajo, haciendo un gesto de que si pudiera, me ayudaría a subirlo. De hecho no supe si se lamentaba por eso, o por no haber estado cerca de mí todos estos años, sea lo que sea no le tuve ningún rencor. Deseé que mi padre disfrutara su mundial, no obstante a mí no me gusta el futbol.

10.22.2010

premoniciones

El martes Alejandro soñó que Angélica tenía un novio músico, y no era cualquier músico, era un artista en ascenso y, Alejandro soñando lo admitía, un tipo realmente talentoso e inteligente. Era un dechado de virtudes el novio de Angélica, simpático, divertido y apuesto, Alejandro no lo odiaba y eso era lo peor, no podía evitar que le cayera bien, y se odiaba a sí mismo por sentir celos, al despertar se sintió peor, por sentir celos de un sueño, el jueves lo llamaron para ir a un concierto, Alejandro no tenía ganas de ir, pero no tenía cómo negarse, llamó a Angélica para que lo acompañara, pero ella no podía, no obstante, como si acaso le debería a él alguna explicación, enfatizó en que en el fin de semana debían verse. Alejandro fue al bar del concierto de mal humor por el plantón de ella, pero porque además no lograba quitarse el gusto amargo de ese extraño sueño que no lograba interpretar, una vez en el bar se relajó un poco, la música del sitio no era de su gusto, pero aun así el lugar era acogedor, pidió su cerveza preferida y el barman tuvo la cortesía de advertirle que no estaba fría, Alejandro bebió de otra marca y en la barra conoció al músico que iba a tocar, un joven simpático, bien parecido y que sabía reírse y hacer reír, claro está, no pudo evitar que le cayera bien, lo interesante fue que cuando subió a la tarima demostró ser un artista genuino, un tipo con talento y con alma, Alejandro lo observaba y escuchaba con atención, ni siquiera se sorprendió demasiado cuando, al ver al joven músico iluminado por los reflectores, notara que era increíblemente parecido al músico de su sueño, en cambio, se rió para sus adentros al advertir que le producía un inmenso alivio que Angélica no lo hubiera acompañado.

9.10.2010

los sueños y la arquitectura

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Desperté en una casa extraña, hacía frío, miré a mi alrededor y noté que no era una casa, si no un apartamento muy grande y viejo, finalmente mi huesped se me acercó, "así que ya estás despierto", me dijo. No era mi amigo, era amigo de un amigo mío, y habíamos terminado quedándonos todos en ese apartamento la noche anterior, o eso creo, el dueño de casa me fue mostrando el lugar, estaba todo en desorden, pero había cierto lujo, era un apartamento bastante señorial, en cada habitación había personas, hombres, mujeres, todos muy desenvueltos, a ninguno parecía molestarle especialmente que invadiéramos su privacidad, supuse que el que me guiaba debía ser la oveja negra de una familia adinerada, y que él y sus amigos podían permitirse esa vida disoluta en ese desordenado pero lujoso lugar, hice algún comentario sobre la edificación y su fecha de construcción, que aventuré a comienzos de los años 60, parecíó sorprenderse de que yo supiera algo del tema, según le habían dicho yo hacía cine. Le expliqué que había estudiado algunos semestres de arquitectura, más por complacer a mis padres que por vocación real, pero que me había quedado algún criterio para apreciar los espacios, y que al hacer cine lo tenía muy en cuenta, aquel apartamento era como un gigantesco escenario en el que podían ocurrir mil películas diferentes. Me comentó que el apartamento tenía su historia, que en él había muerto Jim Morrison, y entonces sentí que algo no encajaba...

desperté en mi cama, en mi casa, o más bien mi pequeño apartamento, antes de pararme me quedé pensando en varias cosas, en las edificaciones de mis sueños, que son increiblemente coherentes para lo imprecisas que son las aventuras oníricas, en mis sueños las casas y apartamentos son muy lógicos, los espacios, los tamaños, los detalles arquitectónicos, las tuberías, puedo recordar con exactitud cada detalle, incluso cuando la anécdota misma del sueño se me escapa al despertar. Pensé en mi guía en el sueño del apartamento, hablándome de Jim Morrison, que murió en París, aunque el apartamento se veía más neoyorquino, pensé que en mi vida real dificilmente llegaré a vivir en Paris, y más difícilmente llegue a morir ahí.

11.17.2009

El precio

Estoy liado con Sandra, una de las chicas del club, está por subir a escena Paola, una amiga de ella, pero es claro que ellas también están liadas, Paola está preocupada por algo, es una historia vieja, algo de lo que estaban hablando desde hace rato a lo que yo no puse demasiada atención. Sandra la besa y le dice que todo saldrá bien, Paola se va, yo bebo de mi whisky, Sandra me habla, "no me mires así", me dice, "a ti también te quiero". Sandra me abraza y me da un beso en la boca, le digo que vayamos a una de las habitaciones, me responde que si lo hacemos en el club, tendrá que cobrarme, yo le digo que estoy dispuesto a pagar.
Y vamos.

9.22.2009

Natalia

Me quedé toda la tarde y parte de la noche con Natalia, charlamos, hacía frío e intentamos meternos al jeep, ella lo prende para que el motor nos haga de calefacción, el carro se va hacia atrás y ella no lo frena, el carro se da un golpe leve con la pared, le pregunto a Natalia que porqué no lo ha frenado y simplemente se ríe, luego, el carro se va hacia delante y ella solo lo detiene cuando ya se golpeó con la puerta, luego nos bajamos y subimos a la habitación, solo a conversar, la cama es un colchón delgado dispuesto sobre el piso que es de tablas rústicas barnizadas. Al día siguiente estamos con su esposo y otras personas, algo que decimos remite a la conversación que tuvimos Natalia y yo la noche anterior, y se lo digo a ella, me responde, "¿qué? ¿cuándo te decía que yo era incapaz de ser infiel?", lo dice riéndose, como insinuando que estuve flirteando con ella, como ufanándose de que realmente sí tuvimos algo esa noche, o que seríamos capaces de tenerlo, su marido, que es mi amigo, la mira de forma extraña y a mí no me mira, yo pienso para mis adentros que Natalia es una mujer peligrosa, pero atractiva, y cambio de tema rápidamente.

7.28.2009

el transbordador

estaba jugando golf en la calle de al lado de mi casa, no soy bueno para los deportes y con el golf no es la excepción, además en el fondo es un deporte que no me gusta, un deporte de ricos, y yo odio a los ricos. No recuerdo a quien juega conmigo, pero sé que salimos de la calle guiados por la pelota, y llegamos a otro lugar, donde hay un transbordador espacial, y sé que debo montarme y pilotarlo, solo cuando estoy montado en la cabina descubro la verdad, el transbordador lleva unas ojivas nucleares que pueden destruir al mundo, y la única forma de que no lo hagan es que yo me lo lleve al espacio exterior, es evidente que al hacerlo, yo moriré, pero es la única forma de impedir que el mundo se acabe, así que parto, por el camino empiezana subir personas al transbordador, como si fuera un autobus, adultos en su mayoría, con un aire cansado como si vinieran del trabajo, no están contentos, pero tratan de ser afables, no me dicen nada, pero de algún modo sé que suben por solidaridad, que vienen a acompañarme en mi extraño viaje.

6.12.2009

Silvia

Yo no veía a Silvia hace 15 años, y estaba igual, no es que se conservara bien y se viera igual, es que ella realmente se quedó viviendo hace 15 años, tenía la misma sonrisa, el mismo peinado y los mismos ojos verdes, cuando Juan dijo lo del asado al aire libre me pareció una idea excelente, a mí que no me gusta salir los fines de semana y no soy especialmente amante de la carne roja. Fue una sorpresa llegar a un parque tan extraño, construido como un espiral, lleno de coníferas y vegetación de un verde tupido y oscuro, aunque fueran inverosímiles los alces de seis metros que encontramos con Silvia, lo cierto es que hacían juego con el paisaje, ella sonreía, se acordaba de todo lo nuestro como si fuera ayer, se burlaba cada vez que yo me ruborizaba recordando mi torpeza de aquel entonces, Juan nos llamó para comer, vimos a uno de los gigantescos alces alejarse y nos acercamos a la parrilla, había una bolsa de carbón negro y otra de un carbón blanco que Juan usaba para atizar el fuego, unos pájaros cantaban, pero no logré aprenderme su canción. Luego nos fuimos del parque, Silvia se despidió de mí con un beso en la boca, Juan me dijo que la llamara, pero nunca lo hice.

5.29.2009

Los fantasmas

Estas noches he soñado con fantasmas. No con personas que han muerto, si no personas que han salido de mi vida, hay un muchacho, un tanto afeminado, que en mis sueños se ha vuelto una mujer, y muy bonita, hay una chica que quería ser actriz, y la he soñado ya mayor, entrada en años y en carnes, pero con un aire señorial del que carece en la vida real, ataviada con un agradable vestido veraniego de color amarillo, muy apropiado para pasear por la costa azul, de unos 50 años atrás. También he soñado con el fin del mundo varias veces, muy parecido al de las películas de la serie B de los tiempos de la guerra fría, con virus letales, o invasiones de cuerpos, como esas películas de zombies que no parecían de zombies, porque éstos usaban corbata y no comían cerebros.
Me he preguntado el porqué de estos sueños apocalípticos, el porqué de la presencia en mis fantasías nocturnas, de seres en los que despierto rara vez pienso, y con los que sé que perdí todo nexo. Me resulta curioso que no estoy en el momento más triste de mi vida, ni tampoco en el más feliz, que estoy, en cualquier caso, escribiendo una historia triste, y que a veces pienso que cuando la termine tendré que escribir otra un poco más alegre, o tal vez, no volver a escribir ninguna, luego dejo de divagar y sigo escribiendo.
Pero hay una cosa que es cierta, y es que estoy muy lejos de casa.

5.05.2009

La entrevista

El viaje era largo y agotador, en uno de esos autobuses viejos y sucios, el paisaje era verde y agreste. En un momento dado, más de la mitad de los pasajeros se bajaron subitamente, protestando en una lengua indigena que no descifré. A partir de ahí venía lo mejor del trayecto, el sol calentaba a más no poder y el paisaje se tornaba más siniestro, más soleado, y más cálido, pero era evidente que estábamos llegando a un lugar inadecuado. Al bajar estuve a punto de pisar a un escorpión, el chofer se rió de mi torpeza, por que debí hacer un gesto un poco ridículo. Caminé por un poblado sucio y desagradable, por un camino de casas desvencijadas que seguramente se veían igual de mal cuando estaban nuevas, todo el lugar, y las escas personas que lo transitaban emanaban el aroma del abandono. Llegué al lugar convenido y toqué la puerta:
-Así que es usted el que quiere ver a Don Sata

1.04.2009

Juana se come los ratones

Cuando mi madre me dijo que la prima Juana se vendría a vivir con nosotros la idea no me gustó nada. Mi madre criticó mi falta de sensibilidad, la pobre Juana se había quedado huérfana, sola en el mundo, y además solo sería por un tiempo, mientras se presentaba a las universidades públicas, ya que lo que le habían dejado de herencia no le permitía vivir con mayores lujos, aunque eso sí, para poder cobrar la pensión de su madre, debía seguir estudiando. Llegué incluso a sentirme un poco culpable, no obstante, en un principio yo era tan quisquilloso que hasta me molestaba que hubiera una empleada doméstica en la casa, que no decir de una completa extraña como Juana, que además se quedó con una habitación, la empleada al menos se iba al final de la tarde, y debo decirlo, pasados tres meses, yo no me había acostumbrado a su incomoda presencia.
Mi madre no me creyó cuando se lo dije, pero es la verdad. Una noche bajé a la cocina a prepararme un café, después de ver una extraña película sobre un periodista que se fingía loco para que lo internaran en un manicomio y así poder esclarecer un crimen. Escuché un ruido, y recordé cuando vivíamos en aquella casa de las afueras que quedaba pegada del monte, teníamos una gata que constantemente cazaba ratones, pajaros o ratas salvajes y grandes. Y era común escuchar esos extraños sonidos animales, ruidos bruscos y rápidos, emitidos por seres que se mueven solo por el instinto y no por la conciencia. Pensé que la imaginación me engañaba, pero al encender la luz de la cocina vi una sombra en el suelo, pero más grande de lo normal, de hecho, más grande que la gata que había en la casa donde vivíamos cuando yo era niño, o que cualquiera de los animales que por allá pululaban. Casi me pellizqué para comprobar que estaba despierto, porque es que además sonreía, Juana, sentada en el piso, sonreía. Tenía la boca manchada de sangre, como si fuera sirope, y sobresalía de ella la cola de un ratón mediano.
No aprobó el examen de ninguna universidad pública, mis padres no piensan pagarle la privada, pero tampoco se atreven a echarla, yo estoy dudando entre irme de la casa (tengo ya 26 años cumplidos), o traer un perro

12.18.2008

Actos Heroicos

estoy con un amigo de mis amigos que me cae mal, a nuestro cuidado está un niño, pero es muy necio y grosero, se pone tan fastidioso que le doy una cachetada, no muy fuerte pero se la doy. el niño llora y dice que nos acusará de maltrato, el amigo de mis amigos dice que eso nos traerá problemas, yo soborno al niño diciéndole que le daré un brownie, terminamos haciéndonos amigos, es cierto que la cachetada no fue tan fuerte, y el niño quería chantajearnos por falta de afecto, es huérfano o algo así. Luego vamos por una calle y pasa un carro de policía, se bajan un montón de muchachos negros, parecen inmigrantes ilegales de esos que están en ceuta y melilla, los policias se bajan del carro (van vestidos de civil) y se acercan a nosotros a pedirnos documentos, en lugar de revisar si llevamos armas, nos ponen a nosotros a que los revisemos a ellos. Luego voy en un bus, parece que los choferes de bus andan como locos y se chocan por nada, el chofer de nuestro bus no es la excepción, se estrella contra un muro en una curva y medio bus queda suspendido en medio de un barranco, le digo a la gente que mantengan la calma y que se bajen del bus con cuidado, y me hacen caso, hay una anciana, ayudada por su hija que es la última en bajar, camina muy lento, mi papá quiere ayudarlas, le digo que no, que lo haré yo, me acerco y le digo a la joven que corra y se salve, y voy, cargo a la anciana y la salvo.

11.26.2008

violación

3 estudiantes universitarios violaban a una niña de 12 años, creo que era ella misma la que lo contaba. Yo debía desenmascararlos, aunque disimulaban bastante bien, asimismo, debo decir que si ella no lo hubiera contado, igual eran la clase de gente que me cae mal a primera vista

11.09.2008

La medusa

Un concurso de arquitectura, para diseñar el sitio de reclusión de la medusa. Yo pasaba los test preliminares, y ya me tocaba entenderme con los gerentes del proyecto, recuerdo que hice unos bocetos a lápiz en mi cuaderno de dibujo, finalmente me la presentaban, en realidad era un muchacho, de unos 20 o 22 años, a simple vista no se notaba, pero luego resultaba que su cabello crespo estaba formado por un sin fin de serpientes verduscas, decían algo sobre la forma de alimentarlas, el muchacho sonreía y hacía chistes, pero algo en su mirada demostraba que no era feliz con su condición

10.25.2008

La desaparecida

Me encuentro a la mamá de Laura, me mira de reojo y no sé porqué, me pregunta hace cuánto que no veo a su hija, disimulo antes de responder, "una, dos semanas". Me pregunta si estoy seguro de no haberla visto más recientemente y digo que no, después de un rato me explica, Laura ha desaparecido.
Me encuentro a mis padres, ellos estaban ya al tanto, y están muy preocupados, ni ellos ni la mamá de Laura lo dicen, pero todos temen lo peor, y es que no tiene ningún sentido, a ella le había salido la beca, se iba en dos semanas, no podía desaparecer justo en este momento con todo lo que había que hacer.
Y sólo yo sé realmente lo que pasó

10.21.2008

otro fin del mundo

Llevo horas tratando de recordar qué lo había ocasionado, porque sí decían, una plaga, o una radiación, había minado a la humanidad, y quedaban pequeños grupos aquí y allá, había un tren, o era un metro, y montones de personas tratando de refugiarse, pero no sé de qué