frase de la semana

11.12.2009

"Debió haber sido una iniciativa particular de algún funcionario local, fruto de su fervor profesional excesivo y poco inteligente" 
Nikolái Kartashov, del Servicio Federal de Lucha Antidrogas ruso, tapando una política de censura en las bibliotecas públicas de ese país

El perro y el bar

11.05.2009

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Siempre he pensado que lo que les arruinó el matrimonio, y la vida, a Héctor y a Carmen fue que en lugar de hijos tuvieron un perro, y no cualquier animal, sino uno de esos bichos inmensos, que pesan casi lo mismo que una persona, grande, torpe y fiero. Cuando lo conocí, el perro estaba tan viejo como ellos, lo bajaban cuando el bar se cerraba, y solo quedábamos los cuatro amigos de confianza, que solíamos quedarnos hasta amanecer, porque aquel bar era un lugar excelente para deprimirse oyendo buena música. Yo había llegado a ese lugar por accidente, y me resultó completamente acogedor porque ponían música que me gustaba, no diré que en esta ciudad no se oiga buena música, pero son muy escasos los sitios donde la música no me produzca ganas de marcharme casi al instante de haber llegado. Héctor sabía de música, como un amigo que tuve en la universidad que se volvió loco, como cierto DJ caraqueño con el que amanecimos bebiendo también una vez o como mi cuñado, pero lo divertido con Hector es que teníamos una afinidad muy parecida con la música pop (más que con el rock), pero yo rock podía oír en mi casa, y los bares de rockeros son aburridos como kindergardens, en el bar de Héctor todo el mundo tenia más de 30 y era un poco infeliz, pero todos lo sobrellevaban conversando y bebiendo, los únicos inmaduros del bar eran sus cuarentones dueños y su horrible perro, una que otra vez los visité de día, ya que vivían en la misma casa donde tenían el bar, y vivíamos cerca, pero no soporté el olor que desprendía el animal y que dejaba impregnada toda la casa. No quiero que se me mal interprete, no odio a los animales, en lo absoluto, pero no me parece justo tener una bestia castrada y babeante metida en una casa, convirtiéndose en una especie de mueble apestoso, dándole el cariño y los cuidados que el egoísmo, el miedo y la irresponsabilidad impiden a sus amos dárselo a un niño. El bar era un fracaso, abrían solo cuando tenían ganas, y Héctor y Carmen vivían endeudados todo el tiempo, un poco a cuenta de los padres de cada uno, pero no eran tampoco de familias especialmente pudientes, así que andaban siempre en quiebra. Carmen se llegaba a molestar cuando venía mucha gente al bar, porque ella se sentía como una comensal más, no como la persona que debía atender, Héctor por su lado, era abiertamente grosero cuando alguien le pedía una canción, porque es que no era esa clase de bar, si ibas, pretender que te pusieran una canción fuera de las previstas era como pedir que pintaran una de las paredes de verde, y así reaccionaba Héctor, mirando con odio a los ilusos que querían oír alguna cosa en especial, y que rara vez volvían por el lugar. Para ambos el bar era como una aventura de adolescentes que ganaban con él lo suficiente para las bebidas de la siguiente fiesta, pero no se habían dado cuenta de que habían pasado 20 años viviendo de la misma forma, que conversando, ya repetían las mismas anécdotas una y otra vez, recordando esos tiempos pasados que siempre habían sido mejores, justo como hacen los ancianos, porque ellos eran, y no lo sabían, como unos niños ancianos. El día que les pidieron la casa no sabían qué hacer, buscaron un lugar nuevo pero no consiguieron ninguno, comenzaron las peleas, yo traté de distanciarme pero no me dejaban, supe que había sido un error hacernos tan amigos cuando me costaba tanto soportar sus ataques de histeria, cuando Héctor decía cosas como que su perro valía más que las personas (odio la gente que piensa así), o Carmen se ponía celosa cuando me veía ligando en el bar y me cobraba de más por los margaritas, una vez tuve que quedarme hasta la mañana, calmando a Carmen que lloraba y gritaba que Héctor no la quería, pero es que era un trato, desde siempre habían acordado que ella lo amaba a él, y que él solo la soportaba a ella, era la pelea de celos más extraña que vi, Carmen reclamándole a Héctor porque en lugar de amarla con todo su corazón, prefería drogarse con sus amigos, recuerdo que estallé y la regañé, su actitud hubiera tenido sentido si él al menos se estuviera drogando con otra mujer o algo por el estilo, pero Héctor no estaba para esas cosas y yo lo sabía, ambos me miraban como si yo fuera mucho mayor que ellos. Era de mañana cuando me fui, ambos me agradecían, yo salí a caminar por un parque donde un montón de personas hacían aeróbicos, pensaba que todos mis amigos habían sido más inteligentes que yo, y se habían ido a vivir a otro lado mientras habían podido, yo había firmado un contrato de tres años, y no podía irme aunque quisiera, aunque me dieran visa en cualquier país del mundo donde hubiera bares donde se oyera buena música y yo pudiera tener la precaución de no hacerme amigo de los dueños.
Este año salí de una cena en Rouen, una pequeña ciudad cerca de París en Francia, íbamos caminando con mi hermana y su esposo y llegamos a un bar al que ellos nunca habían ido, entramos, inmediatamente sentí algo familiar, la decoración, el target adulto joven, y la música pop escogida con buen gusto, era muy parecido al bar de mis amigos del perro fósil, estuvimos un rato ahí, mi hermana pidió un margarita, se lo dieron decorado con un extraño pitillo fosforescente de color rosado, Una compañera de oficina de mi hermana me sacó a bailar y me contó sus aventuras cuando a los 17 años se fue a Londres a trabajar como niñera. Sonaba una canción de M (Mathew Chedid), la amiga de mi hermana bailaba con su novio y me puse a hablar con los tipos de la barra, eran increíblemente familiares para mí, el mismo gesto de cuarentón que se siente de 20, que ve en la fiesta su razón de vida, pero estos eran una pareja gay, que solo con verlos exudaban más estabilidad que mis amigos de Bogotá. Mi hermana estaba cansada, debía trabajar al día siguiente, así que nos dejó a mi cuñado y a mí en el lugar. En la pista un grupo de unas 10 lesbianas de todas las edades bailaban y coreaban "les femmes" de Yelle, de pronto, la del medio, la más fea, más vieja y peor vestida de todas se acercó a mí y me preguntó qué era ese extraño objeto fosforescente, le expliqué que era un pitillo del futuro y se lo ofrecí, pero lo rechazó cortésmente y volvió con sus amigas, mi cuñado y yo nos quedamos un rato en el bar y luego, cuando nos íbamos, le di el pitillo a la lesbiana, me dio un beso y todas las demás aplaudieron, afuera hacía frío, pero se sentía como una noche cálida.

je ne regrette rien

11.03.2009

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"Me he portado siempre como una gran pecadora y no me he arrepentido de nada. No voy a la Iglesia a murmurar, pero Dios está aquí conmigo. Olfateo su olor. Dos cosas me convencen de la existencia de Dios: que no soy dueña de mi voluntad y que el océano Pacífico no pueden haberlo creado los científicos".
Alda Merini, poeta italiana que murió el domingo pasado

New Age - Blitz

11.02.2009

Violencia en el cine

10.31.2009

Las imágenes que nos llegan a través del cine y los medios audiovisuales influyen en cómo los adolescentes y también los adultos componemos nuestra visión del mundo. La crueldad siempre ha estado presente en el cine, porque, al igual que la ternura, forma parte de nuestra psique. El cine, sobre todo el de terror, tiende a ofrecer la máxima espectacularidad para atraer al público. Estas películas triunfan más entre los más jóvenes porque en el fondo son unas memeces terribles y además su umbral para soportar ciertas imágenes está por encima del de un adulto por la propia situación de la adolescencia, más explosiva y sin esa sedimentación que dan las vivencias. Yo lo veo en clase: les pongo películas y a veces se ríen ante escenas brutales. Pero es una defensa ante algo que les resulta difícil, como taparse la cara, gritar o llorar. Lo que sí me sorprende es que cuanto más espectacular es la escena más alejada la ven de la realidad y más la disfrutan sin problemas. Les marcan más las películas más reales. Hace poco les puse Antes de la lluvia, de Milcho Manchelvski. Hay una escena en la que matan a una adolescente que les causó realmente el escalofrío. Lo que es muy espectacular es tan propio del cine espectáculo que pasado el asco se pueden reír de ello. Pero cuando ven algo que se aleja de lo comercial no encuentran donde sostener la emoción de las imágenes. Se pierden. Les sucede lo mismo con Internet: pueden ver un vídeo de cómo pegan a alguien y según cómo esté filmado les puede conmover. La clave no es el grado empírico de la violencia en sí, sino cómo esté tratada
Mercedes Coll, profesora de Filosofía de secundaria
tomado de El país

cine en tu idioma

10.28.2009

Por accidente encontré un comentario de un chico polaco en la IMDB, que quiso compartir con el mundo el fastidio que le producía que en su país le cambiaran los títulos a las películas extranjeras (a la genial cinta irlandesa "Dorothy Mills" habían optado por llamarla "El exorcismo de Dorothy Mills", a "Die Hard", lo llamaron "Trampa de cristal"), en español ha ocurrido desde siempre algo similar (uno de los casos más graves es el de Highlanders, traducido "los inmortales", con lo cual hacían spoiler de la película ademas), lo triste del asunto, es que un forero norteamericano, muy mal intencionado, le echó en cara al pobre polaco que de qué se extrañaba, si al fin y al cabo en Polonia pasan las películas con Lektor. El lektor es un sistema espantoso, popular en Polonia pero usado también en Rusia (sobre todo para TV), que significa la forma más tosca y vulgar de traducir un audiovisual, no se trata de subtítulos, ni de doblaje, el Lektor es un locutor de voz monocorde, que lee encima de la pista de audio original, a la que se le ha bajado el volumen, la traducción parcial, nisiquiera los diálogos completos, sino una especie de explicación de lo que va pasando. Un mismo locutor, que no dramatiza, pero va leyendo los parlamentos de los diferentes personajes, hombres, mujeres, jóvenes, viejos (las voces originales se alcanzan a oír al fondo, como un recuerdo lejano), la primera vez que me encontré, también por accidente, con una película traducida con el sistema del lektor, me acordé que, a mis 5 años, mi papá me llevó a ver El niño salvaje, de Truffaut, francesa con subtítulos en español, que yo no alcanzaba a leer, así que mi papá me tenía que ir traduciendo todo, la diferencia es que mi papá le ponía más ganas a la traducción. Pobres polacos, el país de Andrej Wajda, de Zulawsky, de Skolimowsky (bueno, y del extraditable Polansky), país de una tradición cinematográfica, dramatúrgica y literaria más que notable, donde deben ver las películas con lektor. Los rusos no se quedan atrás, al comienzo de la perestroika, hubo colectas de dinero de los televidentes, que querían comprar la libertad de la Esclava Isaura, protagonista de una telenovela brasileña que vieron con lektor, las telenovelas colombianas y mexicanas también las ven así, o Los Soprano. Puede culparse de este grotesco fenómeno, que suena tan tercermundista, al tal glaznot, a que se trata de países que regresaron de sus años del socialismo empobrecidos, económica y culturalmente, a ese chauvinismo europeo de preferir doblajes (o lektores) a subtítulos, que son incluso más económicos, aunque claro está, en esta parte del mundo el grueso de la población prefiere los espantosos doblajes también, ocurriendo hechos tan lamentables como que en televisión uno se encuentre las versiones en inglés, subtituladas al español de "El tigre y el dragón" o "Los ríos de color purpura". Llevo días pensando en todo esto, pensando que, mientras en la empobrecida pero muy interesante Polonia el pobre forero debe conformarse con películas mal traducidas y con lektores, y recibir incluso burlas de los norteamericanos, que en su país no doblan las películas extranjeras, rara vez les ponen subtitulos y definitivamente no las traducen mediante lektores, hacen algo mil veces peor:
Les hacen remakes.

Tengo un blog

10.19.2009

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Y no es éste, si no uno de verdad, con muchas visitas y diseño personalizado (el de acá es una plantilla que no diseñé yo), lo tengo hace años y publico artículos sobre cine, cómics y animación (cuando quiero escribir sobre otra cosa entonces uso éste). Una vez escribí sobre una película colombiana muy mala, Karmma, al final quité el artículo, porque por lo general hablo bien de las películas que me gustan, y simplemente evito hablar de las que no me gustan (de todos modos la reseña de Karmma se puede leer en otra página donde a veces colaboro, ochoymedio). No obstante, mucha gente pensó que yo odiaba el cine colombiano por esa reseña, pero no era cierto, yo odiaba y odio el cine colombiano malo, pero cuando hacen algo bueno me parece más que justo reconocerlo, lo cual hice hace poco con la película La sangre y la lluvia de Jorge Navas, entonces una amiga se quejó porque yo era muy condescendiente, y lo quiso relacionar con que yo también estoy haciendo una película y que me convienen las relaciones o algo así, el comentario me molestó, sobre todo porque no lo dejó en los comentarios del blog, sino que me escribió a mi email personal (porque claro, para eso es mi amiga), al mismo tiempo, otro amigo me pasó unos datos valiosísimos y me contactó con gente para hacer un artículo muy interesante, escribí el artículo en cuestión, pero no lo publiqué inmediatamente, por "políticas editoriales", por llamarlas de alguna manera, porque me gusta alternar temas, porque el blog tiene seguidores de cada uno de las tres áreas que cubre, pero muy poca gente lo lee por todos los temas (conozco poquísimos seres humanos a los que les interese el cine, los dibujos animados y los cómics en la misma proporción), el caso es que mi amigo se puso a reclamarme porque no había publicado aun el artículo, y yo soy de los que hacen esas cosas por gusto, no por obligación, nadie me paga por escribir ahí, y sobre todo nadie me paga ni el dominio del blog, ni mis gastos mensuales, así que me resulta muy fastidioso que me presionen supuestos amigos para que publique o deje de publicar sobre tal o cual tema. Le cuento todo esto a mi prima y ella muy oronda cita y parafrasea a Foucault, y dice que mi libertad está sujeta a mis obligaciones, y que mis textos son una responsabilidad y cosas así (lo dijo con otras palabras, ella habla mejor de lo que yo escribo), y claro, me tengo que quedar callado, no estoy seguro de si es por sus argumentos, porque me trajo dulce de leche o porque me regaló un libro de comics de uno de mis dibujantes preferidos.

PD: Y así como mi prima es de los pocos seres que se da el lujo de callarme, mi hermano es de los aun más pocos que se atreven a venir a mi casa sin llamar antes, como es grandote, lo reconozco por la ventana y le abro, a los demás, cuando son visitas inesperadas, no les abro jamás, mi hermano se da más lujos, como recordarme otros artículos que aun no publico, como uno que tengo en borrador sobre "La pizzería fascista", muy pronto en éste, que no en mi otro, blog.

wild eyes ° vivian girls

10.18.2009


No me gustan los dibujos mal hechos y esas paletas que manejan los artistas con colores básicos y chirriantes, este video es de dibujos mal hechos y colores terribles pero me gusta, supongo que a veces el concepto puede funcionar, claro, la canción es excelente y eso ayuda

frase de la semana

10.09.2009

"He gastado 200 millones en jueces... perdón en abogados"
El mejor primer Ministro de la historia

La ventana indiscreta

10.05.2009

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La ventana de mi cocina ofrece una vista espectacular, un muro ciego de unos 20 metros de ancho por 8 pisos de alto. Supongo que el que el muro no tenga ventanas obedece a una de esas ordenanzas que te dejan construir hasta el límite exacto de tu terreno, pero entonces no te permiten tener vista al terreno del vecino porque invades su privacidad o algo así, el punto es que, cada vez que voy a cocinar, o a hacerme un café (y esto último es tres o cuatro veces al día), me encuentro con ese gigantesco muro. En mi calle no vive ningún niño (en todo el vecindario los pocos que hay son hijos de los dueños de algún local comercial, que al final del día se van de regreso a sus vecindarios), no es éste un sector familiar, casi todos los que viven son oficinistas, o estudiantes que vienen de otras ciudades, en mi edificio, y en el edificio del muro ciego, ése es el perfil de todos los inquilinos. Hay una cosa y es que los sábados y domingos uno los ve, a los jóvenes vecinos, aun vestidos con la ropa de la fiesta de la noche anterior, desperezándose en la mezzanina del muro ciego, intentando tomar el poco sol que sale en una ciudad lluviosa como ésta, recuerdo una vez que salió una muchacha muy bonita, y se sentó a hablar por teléfono un rato largo (alcancé a preparar todo mi almuerzo mientras ella hablaba), estábamos muy cerca y cuando se dio cuenta de que la miraba estuve tentado de hablarle, pero cuando colgó yo ya me estaba sirviendo la comida. Ultimamente, el que aparece es un tipo, todos los días, y tiene largas conversaciones por el teléfono, camina de un lado a otro del muro, agitando las manos como si lo que estuviera conversando fuera realmente crucial, pero por su indumentaria y su peinado tiendo a pensar que es de los que nunca viven nada crucial, como lo veo tan seguido me ha dado por fantasear, que tiene que salir a hablar a la mezzanina para que su novia no sepa que habla con otra o algo por el estilo, un día me estaba haciendo un café y al verlo imaginé que no, que estaba haciendo negocios de drogas, pero no se ve lo suficientemente rudo y, eventualmente, viviría en un vecindario de un estrato superior.
Hace media hora pasé a la cocina a servirme un vaso de agua, estaba sentada en el muro ciego una muchacha gorda, a diferencia de los demás no hablaba por teléfono, estaba sola y miraba al cielo, que estaba tan gris como de costumbre, me daba la espalda y no se dio cuenta de que yo la miraba.