5.05.2014

Con los soldados de Napoleón (fragmento)

—Dime, José, ¿cuántos crees que hemos visto pasar desde 1804?
— ¡Oh! No sé, señor Gulden; lo menos cuatrocientos o quinientos mil.
—Sí; lo menos — añadía —. ¿Y cuántos has visto volver?
Entonces yo, comprendiendo lo que quería decir, respondía:
—Volverán por Maguncia, quizás, o por otro camino. No es posible otra cosa. Pero él movía la cabeza, añadiendo:
 —Los que no has visto volver han muerto, como morirán aún centenares y centenares de miles, si Dios no se apiada de nosotros, porque el emperador no quiere más que guerras. Ha derramado ya más sangre para dar coronas a sus hermanos que nuestra gran Revolución para conquistar los derechos del hombre.

Reanudábamos luego el trabajo

7.06.2012

DISCURSO DE ACEPTACIÓN DE WILLIAM FAULKNER DEL PREMIO NOBEL DE LITERATURA

"Siento que este premio no se me concedió a mí como hombre, sino a mi trabajo —el trabajo de una vida en la agonía y en el sudor del espíritu humano, no por la gloria y menos que nada por el beneficio, sino por producir los materiales del espíritu humano que antes no existían. De modo que este premio se me ha confiado solamente a mí. No será difícil encontrarle una dedicatoria a la parte del dinero, proporcionalmente con el propósito y el significado de su origen. Pero me gustaría hacer también lo mismo con la aclamación, usando este momento como pináculo desde el cual me puedan escuchar los hombres jóvenes y las mujeres dedicados ya a la misma angustia y afán, entre los cuales ya está aquél que algún día se pare donde yo estoy parado.
Nuestra tragedia hoy es un miedo físico general y universal sostenido desde hace tanto que ahora podemos incluso cargarlo. Ya no hay problemas del espíritu. Hay solamente una pregunta: ¿Cuándo reventaré? Por este motivo, el hombre o mujer joven que escribe hoy ha olvidado el problema del conflicto del corazón humano consigo mismo, que es lo único de lo que se puede lograr la buena escritura, es lo único sobre lo que vale la pena escribir; sólo eso merece el sudor y la agonía. Él joven escritor debe aprenderlo otra vez. Debe enseñarse a sí mismo que tener miedo es lo más bajo que hay; y al enseñarse eso, olvidar el miedo para siempre, y no dejar espacio en su taller a nada que no sean las viejas verdades y realidades del corazón; las viejas verdades universales sin las cuales una historia es efímera y está condenada a morir: amor, honor, caridad, orgullo, compasión y sacrificio. Mientras no haga eso, trabaja bajo una maldición. Escribe no de amor sino de lujuria, de derrotas en las que nadie pierde nada de valor, de victorias sin esperanza y, lo peor de todo, sin lástima o compasión. Sus penas no se conduelen de los huesos universales, no les dejan ninguna cicatriz. Escribe no con el corazón sino con las glándulas.
Hasta que aprenda estas cosas, escribirá como si sólo estuviera parado, observando el final del hombre. Y yo no creo en el fin del hombre. Es muy simple decir que el hombre es inmortal sencillamente porque prevalecerá, porque cuando el eco de la última campanada del juicio se haya apagado en la última y más miserable roca, vacilante, aunque ya no le sacuda la marea, en el último crepúsculo rojizo y agonizante, aún entonces habrá un sonido más: el de la mezquina pero inextinguible voz humana que seguirá hablando y hablando. Pero yo creo que es algo más que eso. Creo que el hombre no sólo perdurará, sino que prevalecerá. Es inmortal, no porque sea la única criatura que tiene una voz inagotable, sino porque tiene un alma, un espíritu capaz de compasión y sacrificio y resistencia... El deber del poeta, del escritor, es escribir sobre esas cosas. Es privilegio del escritor ayudar a que el hombre resista elevándole el corazón, recordándole el coraje, el honor, la esperanza, el orgullo, la compasión, la piedad y el sacrificio que han sido la gloria del pasado. La voz del poeta necesita no simplemente ser el recuerdo del hombre, puede ser uno de los puntales de los pilares que lo ayuden a resistir, a prevalecer..."

12.05.2011

Alan Moore comenta la antipatía de Frank Miller hacia el movimiento Ocuppy

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“Bueno, Frank Miller es alguien cuyo trabajo apenas he seguido durante los últimos 20 años.Pienso que Sin City es recalcitrantemente misógina, 300 salvajemente ahistórica, homofóbica y totalmente errada. Creo que el trabajo de Frank Miller y su sensibilidad han sido sobrevalorados durante mucho tiempo.
Desde que no tengo nada que ver con la industria del cómic, no tengo nada que ver tampoco con la gente que hace parte de ella. He oído sus opiniones acerca del movimiento de los Ocuppy, y es exactamente lo que se podía esperar de él. Siempre me ha parecido que la mayoría de los profesionales del cómic, si debes ubicarlos politicamente, tendrías que referirte a ellos como centro derecha. Yo no me siento parte de ningún bando, ni siquiera sé si soy de centro izquierda, he sido muy abierto con mis ideas al respecto desde el inicio de mi carrera. Así que sí, pienso que sería justo decir que Frank Miller y yo tenemos visiones diametralmente opuestas acerca de muchas cosas, pero especialmente acerca del movimiento ocuppy. Hasta donde puedo ver, el movimiento Occupy no es más que gente común, reclamando por derechos que siempre deberían haber sido suyos. No puedo pensar en una razón por la cual como población debamos quedarnos sentados y ver como se reducen los estándares de vida, para nosotros y para nuestros hijos, posiblemente por generaciones, cuando la gente que nos ha llevado a eso es recompensada por ello. Ciertamente no han sido castigados de ninguna forma porque son demasiado grandes para caer.  Creo que el movimiento Occupy es, en algun sentido, el público diciendo que son ellos quiénes deberían poder decidir quién es tan grande para caer o no. Es un grito completamente justificado ante el ultraje moral, y ha sido manejado de manera muy inteligente, no violenta, lo cual es probablemente otra razón por la cual Frank miller no está complacido. Estoy seguro de que si el movimiento estuviera lleno de vigilantes sociópatas maquillados como Batman, Miller le encontraría algún encanto. Definitivamente deberíamos estar todos de acuerdo en diferir con eso."
traducido de acá 

12.03.2011

relato del fugitivo

la historia me la refieren sin que pueda yo saber si fue cierta, aunqu, en realidad, no tengo forma de saber sicualquier cosa que haya pasado hace más de dos noches haya sido real, recorremos un sendero que rodea el río, un sendero cubierto de piedras pequeñas y alisadas, y en las noches contamos historias

11.10.2011

Recuerdos

En mi recuerdo más antiguo me veo a mí mismo pescando en un agujero en el hielo, supongo que soy un esquimal, mi tez es oscura y mis pómulos sobresalen, espero paciente a que se acerque un pez y lo ensarto con mi lanza. No sé demasiadas cosas, solo que de esa comida dependen mi supervivencia y la de los míos.

En el siguiente ciclo me veo como el chamán de una tribu muy primitiva, no alcanzo a distinguir de qué parte del mundo, tengo conocimientos rudimentarios de conjuros y oraciones, de yerbas que producen efectos medicinales con los que ayudo a mis semejantes, soy conciente de que lo que llaman magia esconde un mar de conocimientos inmenso del que yo sólo sé un poco, pero que ese poco me permite un pequeño estatus en la sociedad de la que hago parte. Soy solitario y meditabundo, sé que tengo más de lo que merezco, y que juego no tan inocentemente con poderes ocultos.

Ahora me veo en una ciudad de piedra y adobe, hace calor y hay arena por todos lados, creo que estoy en la antigua Sumeria, y que trabajo como asistente de un fabricante de aceite, me veo llevando vasijas a un templo sagrado, un hombre barrigón me saluda sonriendo y oculta algunas vasijas del templo para su propio provecho, ya hemos hecho negocios antes, en el templo se rinden cultos que no respeto demasiado, algo dentro de mí me dice que esos dilemas ya los conozco, y que este no es el tiempo de retomarlos, si no de aprender el arte de los negocios. En la ciudad hay gente de varias razas, se escuchan muchas lenguas y se adoran muchos dioses, con mi carro cargado de aceite voy descubriendo que el mundo de los negocios y el de los escrúpulos no son el mismo.

Más adelante me encuentro ya en la era cristiana, he partido a la guerra y he regresado, celebro con un compañero que ambos volvimos con vida, tenemos monedas de cobre en el cinto y compramos vino. En la taberna hay una pelea, son tiempos rudos y las reyertas se resuelven de la manera más tosca, venimos de una guerra que nos acostumbró a ver la muerte a los ojos sin inmutarnos. No estoy del todo seguro, pero creo que muero con mi cráneo reventado de un masazo en una pelea de borrachos. No hay nada que lo pruebe, pero creo que el escenario de mi muerte es la campiña inglesa, el año puede ser cualquiera entre 1100 y 1300.

Veo muros de piedra inmensos e inexpugnables, que ocultan calabozos y potros de tortura, si antes combatí en las cruzadas sin saber lo que éstas significaban, ahora soy un representante de la Santa Iglesia de Roma, seguramente es la primera vida en la que sé leer, y mi condición de religioso me ha acercado a la inquisición. Sé que es vital expulsar a los judíos de España (estoy en España!), y a  los que no se vayan y no se conviertan, pues hay que exterminarlos. Se me ha dicho que es lo correcto, en el nombre del dios padre, algo dentro de mí me señala que la comunicación con dios puede ser directa, que no necesito una institución para ello, que el hombre es falible y no es dios, y que acaso no tiene derecho a decidir el destino de los demás hombres. Están torturando a un judío de unos 40 años, lo han dejado calvo y le han sacado varios dientes, lo han hecho beber aceite hirviendo y le han dado latigazos, sé que he visto el mismo aceite en actos litúrgicos igual de falsos en otro tiempo, en otro lugar, sé también que el ser sacerdote me da privilegios que no necesariamente merezco, sé que ese hombre torturado y que va a morir pronto no tiene mas culpa que la de haber nacido en una cuna distinta a la mía, donde se profesa otra fe. En un punto no lo soporto más, y pido a los verdugos que cesen con las torturas, el hombre será quemado en la hoguera al amanecer, pero no es necesario seguir haciéndolo sufrir, él advierte que intercedo, acaso sabe que tampoco puedo hacer más, no me sonríe, pero alcanza a mirarme con algo que parece agradecimiento. No lo sé entonces, pero volveremos a encontrarnos.

Entonces soy un caballero de algún renombre y fortuna, libertino y acomodado, entregado a vicios y placeres amorales, me es frecuente visitar varias alcobas de importantes damas, y seguramente me he batido a duelo un par de veces, estoy en Francia y debe ser el siglo XVII, tengo el cabello largo y rizado, y sirvientes solícitos que cubren todos mis caprichos, la suerte me ha sonreído y eso me ha vuelto soberbio y cínico. No aprendo demasiado en este ciclo, seguramente muero de una enfermedad venérea mal curada, seguramente acuchillado por un marido celoso, nada de eso es importante.

Ahora soy una anciana, recorro callejuelas del gheto judío de Praga, llevo la vida de una mujer humilde a la que nadie quiso nunca, seguramente quise tener una suerte mejor, ser hermosa, tener vestidos y hacerme peinados, pero nadie se preocupó nunca por mí. En toda mi vida debo haber trabajado en varias casas como asistenta, y sé que me agradan los gatos. Mi vida es gris y apagada, soy un ser triste.

Y ahora un soldado prusiano, hábil con el fusil y de complexión atlética, no me alegra matar, pero es mi trabajo, he estado en mil batallas, he escuchado los cañones bombardear ciudades, y los tambores redoblando en marchas interminables. He visto cientos de hombres morir en manos de los soldados de Napoleón, no me importan demasiado los motivos de la guerra, pero hago mi trabajo lo mejor que puedo, esta vez me he adentrado en un bosque en medio de la nieve, he derribado a dos soldados franceses, me he alejado de mi pelotón y quiero regresar, no tengo miedo de los hombres ni de la noche que se aproxima. Me rodean los lobos, son muchos, y todo termina demasiado rápido, sin permitirme reflexionar, sé que es ésta una muerte como cualquier otra.

América, el nuevo mundo, he nacido en el sur, y desde muy joven he sido un vendedor, he recorrido poblaciones aledañas al Missisippi, ofreciendo ungüentos que supuestamente curan todas las dolencias posibles, pero que están hechos de lo mismo, grasa de cerdo perfumada con alguna esencia barata. Todo está en cómo los vendo, cómo hablo a la gente y los convenzo, cómo manejo, de una forma mezquina, el arte de la manipulación. Sé que soy bueno hablando, y de la venta de menjurjes paso a la política, tengo una esposa joven y hermosa que me ama y a la que yo también quiero, ella me impulsa en mi carrera, dice que con mis dotes de oratoria puedo llegar tan lejos como quiera, incluso el senado. Soy un miembro del partido republicano, a veces no sé si me he metido en esto solo por el beneficio personal o porque pienso que la política puede ser importante para el bien común. Empiezo a dudar de mi capacidad para sobrellevar el poder, me enfermo y muero a los 35 años, quedando truncada mi carrera.

Teniente de la armada del zar, es el 14 de mayo de 1904, me he despedido de mi joven prometida y he partido a una misión que involucra el honor y el deber a la patria, no soy un cínico con estas cosas, creo que la carrera militar es la única realmente valiosa, la que pone a prueba todos los verdaderos valores del hombre, tengo sólo algunas dudas porque en los ojos de mi prometida veo otro tipo de vida, ella es más joven que yo, más inocente, pero su ternura despierta en mí sentimientos encontrados. Mi carrera es importante, un alto mando que siempre ha creído en mis habilidades se despide de mí en el puerto deseándome suerte en una misión que parece de rutina, me conmueven sus sentimientos paternales, porque es el hombre que más admiro. En alta mar el acorazado es atacado por los japoneses, hay disparos por todos lados, los hombres mueren como moscas, una bala se me clava en el pecho, arde dentro de mí, la siento incrustada en mis costillas quemándome lo que me queda de vida, caigo al suelo y miro al cielo, distingo a una gaviota, el pecho me arde, los hombres están muriendo a mi alrededor, una idea cruza por mi cabeza y trato de descartarla, son mis últimos momentos conscientes y no quiero desperdiciarlos con sensiblerías, pero las ideas atraviesan mi mente con rapidez, en mis últimos suspiros lo advierto, acaso he dado mi vida por un imperio que se está muriendo, acaso el zar es un déspota que no representa los verdaderos valores rusos, acaso hay valores más profundos y más sagrados que los de la patria. Mi mente viaja y recorre las estepas hasta mi pueblo natal, imagino a mi prometida en su casa, ignorando que estoy muriendo, algo dentro de mí me dice que he sacrificado mi vida en vano, que habiendo creído toda la vida en el honor pude llevar una existencia más digna como campesino, velando por mi esposa y mis hijos, del mismo modo que lo hizo un pescador esquimal muchos siglos atrás, por alguna razón sé que el almirante que se despidió de mí en tierra sabía que yo iba a morir hoy, que él sabía en el fondo de su ser todas estas cosas que estoy pensando, que él también era un alma antigua que había venido varias veces a este mundo. Veo la gaviota en el cielo y no me explico como puede sobrevolar tan tranquila el lugar de la batalla, veo a mi novia asomándose a la ventana preguntándose por mí y si será cierto que a mi regreso nos casaremos, sé, además, que nunca podrá superar mi muerte, que perderá su juventud, que nunca volverá a amar y que será profundamente infeliz. Todo se mueve a mi alrededor, no distingo el vaivén del acorazado de esa fuerza que me mueve y me dice que es hora de partir, de pronto sé que me equivoqué, que tomé las decisiones equivocadas al igual que media humanidad, parto del mundo con la amargura de haber defendido ideales vacíos y haber desperdiciado lo único que de verdad importaba.

He deambulado por países y por épocas, he conocido hombres y mujeres de infinidad de culturas, he distinguido la sombra de dios en la penumbra, sordo a mis súplicas, pero presente. 

Y he dejado de suplicar. 

Me he reencontrado con amigos y enemigos, con amores y con penas, he nacido otra vez en el nuevo continente, en un país ingenuo y brutal, ignorante de su herencia y al mismo tiempo vital, he corrido la suerte de ser extranjero en mi propia tierra, he vivido de forma azarosa, tratando de mantener la disciplina del soldado aplicada a la vida del artista, he intentado conocer los fantasmas del alma y de la mente, he buscado verdades escondidas entre líneas en textos antiguos y modernos, he dibujado garabatos infantiles y he escrito desvaríos incoherentes, he visitado el viejo continente y he vislumbrado sombras de mi propio pasado en castillos majestuosos. He desconfiado de las religiones y de los potentados, he cometido errores imperdonables, he aprendido a enterrar odios y rencores, he encontrado sonrisas cómplices en desconocidos que parecen decirme que nos hemos visto antes, he tratado de llevar mi vida bajo un código que he irrespetado mil y mil veces. He buscado sin encontrar, he encontrado todo lo que no buscaba, de adulto me he sentido como un niño y me he sabido un anciano

Y mi alma aun no encuentra paz
  

9.19.2011

Apuntes para una historia de guerra (segunda parte)


Todas aquellas nostalgias de la niñez, aquella canción que uno escuchó alguna vez, aquella vieja serie de TV, aquel personaje de comics, todos esos elementos están al alcance de la mano de forma inmediata en la internet. Esto es bueno y es malo, uno puede hacer las paces con sus recuerdos, resolver los conflictos que crea la nostalgia en cuestión de minutos, y revivir a partir de pequeños fetiches sucesos y personajes de mucho tiempo atrás. Yo he sido feliz encontrando todas y cada una de las películas y series animadas que me gustaban de niño, y que influyeron en mi destino de dibujante, una de las primeras películas que vi, y que ni siquiera recuerdo, fue la adaptación protagonizada por animales de la Isla del tesoro que hizo Miyasaki, mis padres me dijeron que fue un evento importante para mí ver esa película, yo no recuerdo nada, pero sí que luego leí el libro y entendí el siginifcado de la aventura, que luego se lo di a leer a mi hermano y que él se lo leyó de una sentada y que le significó exactamente lo mismo que a mí.

Pero a veces el traer de vuelta esos recuerdos es frustrante, yo he llegado a conseguir en internet hasta un  ridículo tv movie de terror protagonizado por Karen Black que hoy en día me parece una obra kitsch, pero que de niño me ponía los pelos de punta. Otros recuerdos de mi infancia traídos de vuelta en medio de riesgos han resultado valiosos, como la película La Agonía y el éxtasis, de Carol Reed, que cuenta la historia de Miguel Angel pintando la capilla sixtina y el papá Julio II preguntándole todo el tiempo cuando la pensaba terminar, a lo que Miguel Angel respondía siempre "cuando la termine". Recuerdo de niño haber visto esa película y haberme emocionado profundamente en una secuencia en la que Miguel Angel pintaba retratos de los borrachos de una taberna, y que cuando lo descubrían lo perseguían por ello, para mí era esa la mejor imagen de un artista, alguien que reproducía la vida, pero sin pedirle permiso a nadie, que podía responderle en su cara al sumo pontífice que solo tendría completo el retrato de Dios y su creación cuando su inspiración lo decidiera, recuerdo haber visto esas imágenes en un pequeño televisor de blanco y negro de 14 pulgadas, segmentadas por los comerciales y con doblaje al español, y pensar que ésa tenía que ser una de las mejores películas que existían. Hace pocos años logré averiguar el nombre de la película y la bajé de internet, se veía muy diferente a como yo la recordaba, un poco solemne tal vez, y un poco envejecida por ser de 1965, con esas músicas incidentales un tanto estridentes que se manejaban entonces, pero seguía conteniendo los mismos profundos significados.

Pero hubo otra película que vi de niño que he tratado de volver a ver, por varios motivos, era la historia de un par de familias que escapaban de la Alemania oriental a la occidental en globo, recuerdo haberla visto en el cine con mi papá, y que me pareció muy emocionante, además me llamaba profundamente la atención que una pelicula producida por Disney tuviera muertos, y la verdad, sólo eso tenía de interesante Night Escape, de Delbert Mann. Días después de que la vimos, mi papá conversaba con un amigo de él escritor, que había vivido en las dos Alemanias, y le contaba que aunque la película era muy mala, tenía un elemento valioso, al comienzo, un adolescente salía a recoger firmas para condenar a un poeta disidente, que había intentado fugarse a la Alemania capitalista, poco después, el joven trataba de escapar en su moto, pero era abatido por las ametralladoras, su padre encontraba en la habitación del hijo muerto los poemas del supuesto traidor, éste era un detalle que al ver la película me había pasado inadvertido por completo, pero que narrado por mi papá me resultó increíblemente interesante, fue la primera imagen que tuve de la adolescencia romántica, y creo que  la entendí bastante bien, aunque yo mismo era todavía un niño. Ver la película hace poco fue decepcionante en extremo, la versión verbal que había echo mi papá del asunto, que fue la que se me quedó grabada, era mucho más poética, la película es absolutamente cursi (y claro está, un vehículo de propaganda vulgar típico del hollywood de los años 80), yo recordaba apenas al joven escapando en su motocicleta en medio de la noche, pero había olvidado por completo la aparatosa e inverosimil secuencia en que el fugitivo de 16 años embestía desde una excavadora contra una torre de control, en mi cabeza no estaban presentes los soldados vestidos con uniforme de la gestapo (¿?) que le disparaban y que lo dejaban morir desangrado con muy poco disimulada crueldad

En la película en la que trabajo un joven no le cuenta nada a su padre sobre una fuga que planea, la escena en que esta situación se hace evidente es tenue, discreta, sin torres derrumbándose ni soldados con uniformes ridículos. Hoy sé que le debo más a mi padre que a la película Night Escape para la inspiración de esa escena, que es una de las que tiene la mejor iluminación y el mejor clima de toda la película, falta tan solo añadirle los títulos de los libros de los estantes de una biblioteca. Me inspiré para el escenario en el apartamento donde vive mi prima, y más indirectamente en una imagen simbólica de la biblioteca de la casa donde me crié. Para otra escena quería recrear la fachada del hospital militar, que queda a escasas cuadras de mi casa, un día le tomé fotos con mi cámara digital, y unos soldados armados me persiguieron y me obligaron a borrar las fotos. Les dije que era arquitecto, lo cual es una verdad a medias porque alguna vez estudié eso, no quise contarles que estaba buscando documentación para hacer una película donde no hablaba especialmente bien de los militares. Confieso que ese día me sentí un poco jugando a que era Miguel Angel, supongo que cualquier artista alguna vez se siente así.

Finalmente, conseguí fotos de la fachada del Hospital Militar en internet, pero es otra escena que no hemos terminado aun.

8.28.2011

Apuntes para una historia de guerra (primera parte)



Hace ya varios años fui al cine y casi por accidente terminé viendo una película interesante "Territorio comanche", con Imanol Arias. La película está lejos de ser una gran obra de arte, era basada en un libro de un escritor que me parece muy mediocre (Pérez Reverte) pero exponía en colores diáfanos algunas escenas de la guerra en Bosnia vistas desde los ojos de unos corresponsales españoles. Hubo unas escenas que me impactaron mucho, de niños yendo al colegio atravesando calles donde había disparos, vehículos usados como barricadas, y en general, una ciudad moderna sumergida en una monstruosa guerra civil, un vecindario de Sarajevo se me hizo parecido al barrio Paulo VI de mi ciudad, y ver esas imágenes me produjo el desasosiego de imaginar la guerra colombiana llevada al extremo, de que lo que pasó en los balcanes en los 90 ocurriera algún día en Bogotá.  Algunos años después, había escrito un guión donde fantaseaba con ése y otros temas, y estaba creando los personajes y los ambientes para un largometraje animado, le hablé a uno de los modeladores 3D de que quería crear un escenario urbano donde usaran los taxis como barricadas para una batalla, él no visualizaba mi idea, y lo puse a ver Territorio comanche. A la semana siguiente hablamos, me dijo que la película le había gustado, pero que no había entendido algunos aspectos. Pensé que se refería a los motivos de la guerra civil, pero no, era algo relacionado con la trama, en la película un camarógrafo español era novio de una prostituta, un día el cadáver de ella aparecía en la morgue, y otros corresponsales franceses filmaban los cadáveres, el periodista francés les decía "filmen a la puta, a la puta", el camarógrafo enfurecía y golpeaba al periodista francés, y eso era lo que no entendía el modelador 3D:

-¿Por qué se molestaba tanto? total, no era más que una puta.

Y no supe qué explicarle. Pensé que él era un muchacho muy extraño, que se había criado en una pequeña ciudad de la Costa Atlántica, donde casi todos los muchachos se van o al ejército o a la guerrilla, y los que no, a los paramilitares, él era de los pocos que se habían venido a la capital a estudiar (luego de prestar servicio militar), era muy bueno modelando y animando en 3DS MAX, de hecho, fue una especie de "asesor bélico", ya que era experto en modelos de aviones, tanques, camiones y armas militares, pero había cosas de las que no sabia absolutamente nada, como las mujeres, o como que alguien pudiera amar a una prostituta. El escenario de la batalla urbana que yo quería finalmente se hizo, pero no lo modeló él (y no se parece nada al escenario de Territorio Comanche), los personajes que mueren en ella aun no los he dibujado, es una de las escenas que sé que más me va a doler hacer.

He visto después películas mucho mejores sobre el conflicto de los Balcanes que Territorio Comanche, a las que acaso no les debo ninguna inspiración, El círculo perfecto de Kenovic, o incluso el Welcome to Sarajevo de Winterbottom (que no es para mí el mejor Winterbottom), una actriz con la que trabajé en las voces de mi película de guerra animada mencionó después de leer mi guión el No Man`s Land, de Danis Tanovic, que en ningún caso incluiría dentro de mis referencias, aunque me parece sí, una obra maestra, una de las mejores películas sobre la guerra que se han filmado en los últimos 20 años, quisiera pensar que la mía pudiera llegar a ser un décimo de lo buena que ésa es.

8.22.2011

100 cosas que he aprendido trabajando en una película de dibujos animados (2 de 4)


  1. Que el tercer mundo es un problema que no tiene arreglo
  2. Que es importante sentarse en una silla de la altura adecuada, si no la muñeca se lastima
  3. Que el software idóneo es Toon Boom Studio, ni siquiera Toon Boom Animate Pro, el Toon Boom sencillo que vale menos de 200 dolares
  4. Que para hacer los bocetos siguen siendo mejores el lapiz y el papel
  5. Que Satoshi Kon fue un gran hombre, no solo un gran artista, si no un tipo muy fuerte, uno de los seres humanos más valiosos que ha tenido la animación
  6. Que si Rino Gaetano no es el mejor cantante italiano de la historia es uno de los 4 mejores, o algo así
  7. Que Valerio Zurlini es un director de cine que debería ser más recordado
  8. Que el Animator Survival Kit de Richard Williams, primero en libro y luego en video, es el mayor y mejor compendio de técnicas de animación que nadie jamás haya hecho, que Williams se merecería un Nobel, y que quiénes no tienen la paciencia de leerlo y ver los 16 videos, pues no son animadores, no lo llevan en la sangre
  9. ¿Esa cosa de los pivotes de Flash? respeto al que se gane la vida con eso, pero no es animación de verdad, la de verdad es dibujando frame por frame
  10. Que hacer dibujitos todo el día no es ni la vigésima parte de importante que lo que están haciendo los jóvenes del norte de Africa, tumbando a sus gobiernos déspotas
  11. Qué Disney le hizo mucho daño a la animación, y a la cultura occidental en general
  12. Que los dibujantes que trabajaron para Disney son de los mejores dibujantes que dio el siglo XX
  13. Que es un fastidio que Miyasaki haya hecho tantas películas para niños y tan pocas para grandes
  14. Que dibujar comics es mucho más fácil que hacer animación
  15. Que se vive mucho mejor de la animación que de los comics
  16. Que teniendo algo de imaginación y cierta habilidad para el dibujo, en ambos medios se pueden contar historias, toda clase de historias
  17. Que Richard Linklater es un gran tipo
  18. Que Ari Folman es un gran tipo
  19. Que el narrador en off de Persépolis ofende a la inteligencia del espectador
  20. Que El ilusionista es aburrida
  21. Que si hubiera nacido 10 años después de cuando lo hice tendría muchos más amigos
  22. Que Bogotá es una ciudad muy bonita donde no tiene ningún sentido vivir
  23. Que no hay que mezclar bebidas, si el lunes hay que dibujar
  24. Que Bloods Dries Darker, de Woods, es una gran canción
  25. Que hay que montar en bicicleta
    1. Que es fundamental escuchar buena música para que los dibujos queden bien
    2. Que los líos de faldas (o pantalones según el caso) exacerban la creatividad
    3. Que gracias a los dibujos animados uno puede conocer lugares como Milán
    4. Que gracias a los dibujos animados uno puede convertirse en un desadaptado, al punto de sentirse igual de extranjero en su ciudad natal que, por ejemplo, en Milán
    5. Bueno, yo ya lo sabía, pero Butters descubrió que las baladas románticas cursis que valían la pena, en versión original, son todas italianas
    6. Que dirigir actores es casi, casi, tan divertido como dibujar
    7. Que, siendo muy honestos, no creo que la vida me alcance para tanto, pero hasta me darían ganas de hacer un día una película de esas con personas de carne y hueso
    8. Que me encantaría hacer más películas de dibujos animados, sí y solo sí las condiciones fueran un poco más amables que las que han habido en este proyecto
    9. Que si así no fuera, pues me podría dedicar a dibujar comics, o a escribir libros
    10. Que esa idea de que la parte más difícil es la de hacer 150mil dibujos, y que lo que viene después es más sencillo, pues es mentira, en una película de dibujos animados TODO es difícil
    11. Que tal vez, como dice una dibujante que trabaja conmigo, éste donde estamos es un país sin memoria
    12. Que no debería serlo, hay demasiadas historias aquí, a mí se me ocurrió una un día que bajé a los Sótanos de la Jiménez, pero hay miles
    13. Que conservar la mística en un proyecto de más de 5 años es un milagro
    14. Que ése ha sido el mayor reto que han tenido todos los proyectos de animación ambiciosos
    15. Que los tipos de Gainax fueron unos duros
    16. Que Evangelion es una maravilla
    17. Que Cowboy Bebop también, tal vez sea la mejor serie animada de todas, y la que tiene la mejor banda sonora
    18. Que la canción Juliana, de Nicole Reynolds es genial
    19. Que los tipos que crearon Nelvana haciendo Rock and Rule fueron unos héroes, al margen de que luego se dedicaran a animar tonterías
    20. Que Ralph Bakshi es un grande, ojalá se dieran las cosas y un día pudiera conocerlo y darle las gracias por sus películas y lo que me inspiraron
    21. Que no creo que conozca a Martin Rosen nunca, pero también, que gracias
    22. Que espero conocer a Jimmy Murakami, y a Raymond Briggs, que cuando leí Cuando el viento sopla a los 12 años no sabía que un día yo también dibujaría una historia sobre la guerra (cuando vi la película yo ya estaba dibujando la mía)
    23. Que es importante crecer en un hogar donde te enseñan a no tenerle miedo a nada
    24. Que algunas personas que creí que eran mis amigos no lo eran
    25. Que otros que al principio no aprecié tanto, sí lo eran

    6.28.2011

    100 cosas que he aprendido trabajando en una película de dibujos animados (2 de 4)


    26 Que el tercer mundo es un problema que no tiene arreglo
    27 Que es importante sentarse en una silla de la altura adecuada, si no la muñeca se lastima
    Que el software idóneo es Toon Boom Studio, ni siquiera Toon Boom Animate Pro, el Toon Boom sencillo que vale menos de 200 dolares
    Que para hacer los bocetos siguen siendo mejores el lapiz y el papel
    Que Satoshi Kon fue un gran hombre, no solo un gran artista, si no un tipo muy fuerte, uno de los seres humanos más valiosos que ha tenido la animación
    Que si Rino Gaetano no es el mejor cantante italiano de la historia es uno de los 4 mejores, o algo así
    Que Valerio Zurlini es un director de cine que debería ser más recordado
    Que el Animator Survival Kit de Richard Williams, primero en libro y luego en video, es el mayor y mejor compendio de técnicas de animación que nadie jamás haya hecho, que Williams se merecería un Nobel, y que quiénes no tienen la paciencia de leerlo y ver los 16 videos, pues no son animadores, no lo llevan en la sangre
    ¿Esa cosa de los pivotes de Flash? respeto al que se gane la vida con eso, pero no es animación de verdad, la de verdad es dibujando frame por frame
    Que hacer dibujitos todo el día no es ni la vigésima parte de importante que lo que están haciendo los jóvenes del norte de Africa, tumbando a sus gobiernos déspotas
    Qué Disney le hizo mucho daño a la animación, y a la cultura occidental en general
    Que los dibujantes que trabajaron para Disney son de los mejores dibujantes que dio el siglo XX
    Que es un fastidio que Miyasaki haya hecho tantas películas para niños y tan pocas para grandes
    Que dibujar comics es mucho más fácil que hacer animación
    Que se vive mucho mejor de la animación que de los comics
    Que teniendo algo de imaginación y cierta habilidad para el dibujo, en ambos medios se pueden contar historias, toda clase de historias
    Que Richard Linklater es un gran tipo
    Que Ari Folman es un gran tipo
    Que el narrador en off de Persépolis ofende a la inteligencia del espectador
    Que El ilusionista es aburrida
    Que si hubiera nacido 10 años después de cuando lo hice tendría muchos más amigos
    Que Bogotá es una ciudad muy bonita donde no tiene ningún sentido vivir
    Que no hay que mezclar bebidas, si el lunes hay que dibujar
    Que Bloods Dries Darker, de Woods, es una gran canción
    Que hay que montar en bicicleta

    1.21.2011

    Héroes de cómic argentino


    Antes todas las noches veía una o dos películas, todo el año pasado y lo que va de éste, he tenido que conformarme con ver solo un episodio de South Park, y dejar las películas para el fin de semana, ya que tengo demasiado trabajo. No obstante, últimamente trato de ver episodios de series de TV, que se consiguen en internet con una facilidad pasmosa, recientemente me he acostumbrado a ver una serie que solo puedo definir como un placer culpable, Life, de NBC, la historia de un policía que purgó una condena de 12 años por un crimen que no cometió y que al ser exonerado volvió al cuerpo policial ascendido a detective. Los casos que resuelve el detective Crews son ridículos, dignos de series como Remington Steele o Moonlighting, y de hecho la serie parece una comedia, pero no lo es, no es que sea una obra de arte, pero sí es original, el centro de atención no son los absurdos y sencillos casos, si no el desarrollo del personaje, un policía que se guía por la filosofía zen y que resuelve los casos por pura intuición. pero es que tiene algo especial este Crews, un algo de sufrido, de tipo al que le arrebataron todo pero que igual no se queja, me recuerda un poco a los héroes de comic argentino, de esas revistas de Record y Columba, escritos en su mayoría por Robin Wood, Savarese, Nippur, Shane, que eran auténticos caballeros andantes, un tanto patéticos, muy dignos, y muy éticos, pero así mismo, muy alejados de los optimistas héroes norteamericanos. Los héroes argentinos, eclécticos y absurdos también, vivían imposibles aventuras en falsos Brooklyn e imposibles Bronx, escritos y dibujados por artistas muy talentosos y muy mal pagos, que jamás habían visitado esas ciudades (Horacio Altuna diría una vez, que, al visitar New York, no la encontró tan distinta a cómo la había dibujado), el detective Crews, con su amargo pasado, su matrimonio destruido y el desprecio del cuerpo policial me recuerda a los héroes argentinos, a pesar de ser tan americano él, de citar con descaro frases sacadas del Reader's Digest y de no tomarse en serio nisiquiera las audiencias de asuntos internos. Porque es que Crews, en la oscuridad de la noche y en secreto, va fraguando una venganza digna del conde de montecristo contra los que le tendieron la trampa que le costó su carrera. Lo más cruel de todo es que la serie, mucho mejor que la mayoría de las alienantes series americanas del promedio, coincidió con la huelga de los guionistas de Hollywood de hace pocos años (parodiada con sorna en South Park), y vio su rating muy afectado, al punto de que se canceló en la segunda temporada, sin que Crews pudiera desenmascarar a los culpables del crimen que le achacaron. A mí me gustó mas este Crews de Life, que el policía asesino Dexter (que nunca he podido tragar), que los melodramáticos Zombies de Walking dead (eso sí, mucho más espectaculares que el mediocre cómic que los inspira), o que la reina de la cursilería, Jennifer Love Hewitt hablando con los muertos. De la misma manera que Nippur me gusta más que Conan, o Savarese me emociona más que los mismos Intocables.

    1.07.2011

    el blog de diegogue presenta: el top de películas que terminan con una mujer conduciendo su vehículo hacia el infinito

    1. Atlantic city
    2. Terminator
    3. Atame
    4. Thelma y Louise
    5. Jacky Brown

    10.24.2010

    10 libros que leí pero que no recuerdo de qué trataban

    1. Mantra, de Rodrigo Fresán
    2. Cara Quemada, de Alan Warner
    3. Uno de Perez Reverte que ni siquiera recuerdo el nombre (qué mal escritor)
    4. Bel Ami, de Maupassant
    5. La Jirafa Blanca, de Emilio Salgari
    6. Uno de Ellery Queen que a las 20 páginas ya sabía quién era el asesino y por eso me aburrió
    7. La hojarasca, de García Marquez
    8. La perla, de Steinbeck
    9. Traición, de Orson Scott Card
    10. Juan Salvador Gaviota (era algo de gaviotas, pero no me acuerdo más)
    Nota: no incluyo los libros que empecé a leer y no terminé, (los de Saramago o los de Salman Rushdie, que son muy aburridos, o las novelas colombianas de Jorge Franco o Mario Mendoza, que están mal escritas), tampoco libros aburridos que aunque no me gustaban leí hasta el final, como "Una mujer difícil", de John Irving, o el lamentable "La virgen de los sicarios" (el peor libro que he leído), ya que, lamentablemente, no se me han olvidado. 

    10.22.2010

    premoniciones

    El martes Alejandro soñó que Angélica tenía un novio músico, y no era cualquier músico, era un artista en ascenso y, Alejandro soñando lo admitía, un tipo realmente talentoso e inteligente. Era un dechado de virtudes el novio de Angélica, simpático, divertido y apuesto, Alejandro no lo odiaba y eso era lo peor, no podía evitar que le cayera bien, y se odiaba a sí mismo por sentir celos, al despertar se sintió peor, por sentir celos de un sueño, el jueves lo llamaron para ir a un concierto, Alejandro no tenía ganas de ir, pero no tenía cómo negarse, llamó a Angélica para que lo acompañara, pero ella no podía, no obstante, como si acaso le debería a él alguna explicación, enfatizó en que en el fin de semana debían verse. Alejandro fue al bar del concierto de mal humor por el plantón de ella, pero porque además no lograba quitarse el gusto amargo de ese extraño sueño que no lograba interpretar, una vez en el bar se relajó un poco, la música del sitio no era de su gusto, pero aun así el lugar era acogedor, pidió su cerveza preferida y el barman tuvo la cortesía de advertirle que no estaba fría, Alejandro bebió de otra marca y en la barra conoció al músico que iba a tocar, un joven simpático, bien parecido y que sabía reírse y hacer reír, claro está, no pudo evitar que le cayera bien, lo interesante fue que cuando subió a la tarima demostró ser un artista genuino, un tipo con talento y con alma, Alejandro lo observaba y escuchaba con atención, ni siquiera se sorprendió demasiado cuando, al ver al joven músico iluminado por los reflectores, notara que era increíblemente parecido al músico de su sueño, en cambio, se rió para sus adentros al advertir que le producía un inmenso alivio que Angélica no lo hubiera acompañado.

    10.15.2010

    el oficio del dibujante

    Sumando mis cómics publicados en las revistas ACME y TNT, más los que aparecieron en diversos fanzines de los 90, más todos los que conservo inéditos, debo tener más de 200 páginas de comic escritas y dibujadas, por las cuáles jamás vi un centavo (miento, vendí una plancha original en una exposición para ayudar a una mujer que tenía sida, pero el dinero no fue para mí). Un día, a comienzos de este siglo, unos amigos de Medellín se vinieron a Bogotá a trabajar en una serie animada y me invitaron a trabajar con ellos, el proyecto no me gustaba nada, pero daban un curso de animación gratis con una profesora canadiense, me quedé por el curso y por estar con mis amigos, el proyecto no llegó a gustarme nunca, pero al mes de llegar ya estaba ganando dinero, el que nunca vi por los comics, a los 2 meses ganaba el doble y a los 3 el triple, más de lo que nunca gané haciendo nada. Cuando me fui de esa empresa tenía un perfil profesional y un estatus del que antes carecía, la conclusión era aparentemente obvia, era mucho mejor hacer animación que comics, pero había un detalle, de los comics no pude vivir, pero escribí y dibujé lo que quise, en la animación podía vivir dignamente como un profesional, pero dibujaba para clientes haciendo cosas que en lo personal no me interesaban. Entonces traté de hacer animación para mí, me demoré unos 5 años en conseguir los medios para hacer los dibujos animados que quiero, a vivir con la suficiente holgura para poder incluso dibujar comics sin pensar en el dinero pero sin tener tampoco problemas económicos, pero invertí toda mi juventud para conseguirlo, descubrí muchas cosas por el camino, los comics y la animación para mí son lo mismo, en lo que vehículos para contar historias mediante dibujos, hay teorías que sostienen que si uno tiene intenciones artísticas debe tener un trabajo u oficio estable y en los tiempos libres escribir poemas o pintar cuadros, yo pienso que eso es estúpido, que solo funciona para personas que están bien con su profesión u oficio normal, y que lo artístico lo asumen como hobby, los que de verdad tienen vocación para el arte, los cómics, el cine, la literatura y la música (las instalaciones y los performance no, porque esas cosas no son arte), deben dedicarse a lo suyo cueste lo cueste, pero deben además poder vivir de ello, sólo así pueden dedicarse el día entero a pulir un estilo, en el caso de los cómics a aprender a dibujar bien. En ese sentido, me parece importante destacar algo, en Colombia no se puede vivir de los comics porque no hay una industria ni un público, ni nada parecido, el que quiera vivir de los comics debe, forzosamente, publicar en mercados extranjeros, es la única forma. Pero para acceder a esos mercados hay que ser un profesional, contar con un portafolio lo suficientemente bueno como para ser tenido en cuenta por las editoriales especializadas, el dibujante de Bucaramanga Juan Felipe Salcedo, es un ejemplo muy interesante de un dibujante que, desde Colombia, ha logrado pubicar en la India, en Canadá y en Inglaterra. Asimismo, el paso por las editoriales locales, que no publican comics pero constantemente requieren ilustraciones, es conveniente para aprender a foguearse, a recibir críticas, a repetir un mismo dibujo varias veces hasta que un editor lo acepte, a entender que cada trazo no es una obra de arte, a que hay que dibujar millones de trazos para conseguir una obra maestra. Estudiar arte es nocivo para un dibujante de comics, porque las escuelas de Arte en Colombia no enseñan a dibujar, pero meten en la cabeza de los estudiantes un montón de ideas estúpidas (para mi es un milagro que mi amigo INU haya estudiado esa horrible carrera y no lo hayan convertido en un imbécil). Hay además en la actualidad, en el comic Indie (tanto en Francia, como en Japon o los USA) una tendencia a cierto comic low fi de dibujos absolutamente descuidados, como el trabajo de Jeffrey Brown, a él le puede funcionar, pero no es un verdadero ejemplo a seguir, dibujar así en el país de Joe Kubert o Milton Canniff implica un acto de irreverencia contra escuelas e industrias que con el tiempo se han vuelto demasiado ortodoxas. Dibujar así en Colombia es una tontería, es simplemente imitar a Jeffrey Brown y es anclarse en una realización demasiado fácil y simple, no es cierto que un cómic sea bueno aunque los dibujos sean pobres, que lo único que importa es la historia (que en el caso del cómic colombiano, rara vez es buena), en el comic los dibujos y la historia son igual de importantes, asumiendo, claro está, que todos los estilos, tendencias y temáticas, son válidos, pero sea cual sea el que se elija, hay que ejecutarlo a la perfección. Hay modelos más valiosos para seguir en el comic contemporáneo, Adrian Tomine, Friedrick Peeters, Possy Simonds, Gipi, Craig Thompson, todos grandes dibujantes y grandes narradores.

    En los últimos años, dedicado a la animación a tiempo completo, he logrado pulir mi dibujo muchísimo (este año he dibujado un promedio de 12 horas diarias, seis días a la semana), de hecho soy mejor dibujante hoy que lo que nunca creí que podría llegar a ser, no obstante, creo que mi trabajo es a duras penas tan bueno como el de un dibujante de comics profesional norteamericano o francés del promedio. La mayoría del tiempo pienso que hubiera sido preferible nacer en otro país donde existiera la tradición del dibujo y el oficio que he adquirido hoy, cerca de los 40 años de edad, lo hubiera tenido a los 25, en ese sentido, lo único que puedo hacer por los más jóvenes que quieran dedicarse a esto, es exhortarlos a irse del país cuanto antes, y a pulir su dibujo todo lo que puedan, busquen libros, tutoriales, aprendan la figura humana, la perspectiva, la composición, el que crea que se pueden dibujar comics sin dominar esas cosas está equivocado, pero el que crea que puede hacer comics buenos solo con esas cosas también se equivoca, como dije antes, los dibujos y la historia son igual de importantes. Con respecto a las historias lo único que puedo decir es que, autobiográficas o no, hay que vivir primero un poco para tener algo que contar.

    10.10.2010

    Bergman en Chejov

    -Ud. ha hecho notar con frecuencia que los cuentos de Chejov son unos argumentos cinematográficos casi perfectos. ¿Puede precisarlo un poco más?

    IB: Sí. Leyendo un cuento de Chejov no hay manera de evitar el percibir lo increíblemente sugestivo que es desde el punto de vista visual. Hay una atmósfera formulada siempre con toda claridad y precisión y la caracterización de los personajes se nos ofrece en rasgos perfectamente limpios y definidos. Y en cuanto al diálogo, pues hay mucho diálogo en sus cuentos, no hay sino que mantener los lados derecho e izquierdo como en un guión. Chejov es, en otras palabras, fácil de traducir al lenguaje cinematográfico, lo que no es muy frecuente. La razón está en el hecho de que Chejov es un dramaturgo, piensa siempre de una manera escénica, incluso dentro de su producción novelística.

    -Cuando dirigió la La gaviota en el Teatro dramático, durante el mes de febrero, me enteré de que Ud. hizo que toda la compañía fuese a ver la película La dama del perrito (1959, Josif Heifitz). ¿Qué perseguía con ello?

    IB: Durante los ensayos se habló bastante de la sensualidad de Chejov. No me refiero, por supuesto, a sensibilidad erótica de ninguna especie, sino a la sensualidad que abarca y afecta todos los sentidos. En La dama del perrito, precisamente, uno experimenta el olor, y la luz, y el calor, y el frío y la sugestión de los roces entre los personajes y hasta el peculiar aroma de una habitación... En realidad, no hay nada que falte en esta película. Uno vive con todos los sentidos. Chejov ha inspirado tanto al director que éste, a su vez, ha llegado a recrear toda la atmósfera del original. Podemos convenir, por ejemplo, en que pocas películas habrá que sugieran la idea del color con tanta intensidad como ésta, a pesar de estar realizada en blanco y negro. Uno siente en color. Acuérdese del principio: los días cálidos llenos de sol y de viento, la pereza, el aburrimiento, la sorda y latente presión del otoño colgando todavía en el aire...

    -Pero Heifitz se ha permitido muchas libertadas con respecto al original, porque en él no hay muchos de los personajes y de los detalles que aparecen en la película.

    IB: De acuerdo, sí. Pero estos personajes y esos detalles se encuentran en otras obras de Chejov. No hay nada en la película que no sea de Chejov, no hay nada que se creen libremente. En realidad, la película es tan enormemente fiel a Chejov, que yo en contadas ocasiones he visto una película-apenas después de Diario de un cura de campaña, de Bresson-que fuese tan fiel al original. Y mientras la película de Bresson lo era de una forma aburrida, mal digerida, La dama del perrito lo es de una forma brillante y fiel al mismo tiempo. A pesar de que usa todo el tiempo medios convencionales de expresión con la cámara, se siente siempre nueva. Y ha logrado algo que, a mi juicio, constituye el punto máximo del arte cinematográfico, esto es, que el espectador no reflexione ni un instante sobre el hecho de que está sentado en un cine viendo una película; uno no tiene más remedio que dejarse arrastrar en una sucesión de hechos dirigidos directamente al sentimiento.

    -Entonces, enfrentando la "nouvelle vague" con películas como La dama del perrito...

    IB: No quiero enfrentar nada, pero no puedo dejar de sentir el vacío de las películas francesas. Lo esencial para mí es y seguirá siendo el tema. La temática es esencial en todo arte, y a la temática tiene que sujetarse la forma. No puede ser al contrario. No es la forma la que ha de dominar el tema, sino el tema el que ha de imponer la forma. Por eso es por lo que La dama del perrito se recibe como una bendición, como un vaso de agua fresca, después de haber estado obligados a beber mal Pernod durante mucho tiempo. Lo que yo creo es, sencillamente, que las películas francesas actúan con el envenenamiento del sensacionalismo. Y, a pesar de ello, cualquier profesional ve lo simple que son sus artimañas.

    -En otra palabras, lo que a Ud. le atrae de películas como Don quijote (1957, Don Kishot), Pasaron las grullas (1958, Mihail Kalatozov) y La dama del perrito es la concentración en lo esencialmente humano, el tema del individuo en relación con sus semejantes.

    IB: Eso es. Cualquier película que "quiera algo" me parece mucho más significativa que esas películas que no dicen nada, que no quieren nada. ¿En qué queda su astucia formal, su futilidad temática, frente a La dama del perrito que, a pesar de utilizar medios convencionales, se siente tan brillantemente inconvencional y bienhechora? No tiene más que pensar en ese coraje de atreverse a ser lento, casi inmóvil, para poder dar después a la película esa enorme intensidad en cuanto se acelera. Y otra cosa que me maravilla es la total ausencia de sentimentalismo, tan frecuente en las representaciones de Chejov que se hacen en el extranjero. Sentimiento hay y en gran medida, pero lo que es sentimentalismo, ni una gota. Y otro tanto habría que decir de la estupenda manera que la película tiene de equilibrar lo cómico y lo trágico, que siempre existe en Chejov. En fin...Yo podría ver esa película miles de veces. (*)

    (*) Fuente: Originalmente publicado en la revista sueca "Tidskriften Chaplin" y, luego, reproducida en la revista española "Nuestro cine", n 2, agosto de 1961, pp-13-14.

    9.10.2010

    los sueños y la arquitectura

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    Desperté en una casa extraña, hacía frío, miré a mi alrededor y noté que no era una casa, si no un apartamento muy grande y viejo, finalmente mi huesped se me acercó, "así que ya estás despierto", me dijo. No era mi amigo, era amigo de un amigo mío, y habíamos terminado quedándonos todos en ese apartamento la noche anterior, o eso creo, el dueño de casa me fue mostrando el lugar, estaba todo en desorden, pero había cierto lujo, era un apartamento bastante señorial, en cada habitación había personas, hombres, mujeres, todos muy desenvueltos, a ninguno parecía molestarle especialmente que invadiéramos su privacidad, supuse que el que me guiaba debía ser la oveja negra de una familia adinerada, y que él y sus amigos podían permitirse esa vida disoluta en ese desordenado pero lujoso lugar, hice algún comentario sobre la edificación y su fecha de construcción, que aventuré a comienzos de los años 60, parecíó sorprenderse de que yo supiera algo del tema, según le habían dicho yo hacía cine. Le expliqué que había estudiado algunos semestres de arquitectura, más por complacer a mis padres que por vocación real, pero que me había quedado algún criterio para apreciar los espacios, y que al hacer cine lo tenía muy en cuenta, aquel apartamento era como un gigantesco escenario en el que podían ocurrir mil películas diferentes. Me comentó que el apartamento tenía su historia, que en él había muerto Jim Morrison, y entonces sentí que algo no encajaba...

    desperté en mi cama, en mi casa, o más bien mi pequeño apartamento, antes de pararme me quedé pensando en varias cosas, en las edificaciones de mis sueños, que son increiblemente coherentes para lo imprecisas que son las aventuras oníricas, en mis sueños las casas y apartamentos son muy lógicos, los espacios, los tamaños, los detalles arquitectónicos, las tuberías, puedo recordar con exactitud cada detalle, incluso cuando la anécdota misma del sueño se me escapa al despertar. Pensé en mi guía en el sueño del apartamento, hablándome de Jim Morrison, que murió en París, aunque el apartamento se veía más neoyorquino, pensé que en mi vida real dificilmente llegaré a vivir en Paris, y más difícilmente llegue a morir ahí.

    6.25.2010

    El niño cambiado

    —También yo os voy a contar algo espeluznante: ¡un asno en el tejado! Cuando todavía llevaba el pelo largo (pues desde niño he llevado una vida de Quío ) falleció un día el esclavo favorito de nuestro patrón, una perla, por Hércules, mimoso y cumplido en todo. Mientras su pobre madre lo estaba llorando y muchos de nosotros la acompañábamos en el velatorio, de repente la emprendieron con él las Estriges. Se diría que un perro perseguía una liebre.

    Teníamos a la sazón un hombre de Capadocia , grande, que era bastante atrevidillo y tenía fuerza: era capaz de alzar en vilo un buey furioso. Entonces éste, audaz, con la espada desenvainada salió corriendo por la puerta, su izquierda cuidadosamente envuelta, y atravesó por la mitad a una de estas mujeres, más o menos por esta parte (¡salvo me sea lo que toco!). Oímos un gemido y (no voy a mentir) no pudimos verlas. Nuestro fortachón, apenas entró, se echó a la cama, y todo el cuerpo lo tenía amoratado, como herido a latigazos, porque (no cabía duda) lo había tocado una mano nefasta.
    Nosotros cerramos la puerta y regresamos a nuestra tarea, pero cuando la madre fue a abrazar el cuerpo de su hijo, toca y ve un fantoche relleno de paja: no tenía corazón ni intestinos ni nada; las Estriges, en efecto, ya habían escamoteado al niño y habían dejado en su lugar un monigote de paja. Os lo ruego, es preciso que creáis que hay mujeres que saben más de la cuenta, que hay Nocturnas, y lo que está boca arriba lo vuelven boca abajo. En fin, el fortachón tras este suceso no recobró nunca más el color; es más, a los pocos días murió en pleno delirio.
    De El Satiricón, de Petronio

    4.02.2010

    No me gustan los DVD


    Quiero decir, hay que esperar un montón de tiempo mientras el aparato reproductor los lee, y entonces, hay que ver unos trailers de películas que a uno no le interesan, y finalmente, lidiar con unas inútiles interfaces (las multimedias son el segundo peor invento de este siglo) que también tardan lo suyo en cargar y escoger entre un montón de opciones cuando a uno lo único que le interesa es ver la película. Sí claro, se supone que tienen un montón de ventajas, que los comentarios del director, que las escenas borradas y que otro montón de información que está accesible en wikipedia (o en la sección "trivia" de la IMDB), asimismo, las escenas borradas no deberían salir en el DVD, si las borraron es porque el director no las quería en el producto final, solo deberían ser accesibles luego de una ardua busqueda en youtube y en foros extraños,como una curiosidad para fanáticos acérrimos, no es información que debiera estar accesible al público común. Hace mucho tiempo que pienso que todas esas opciones de los DVDs son inútiles, aunque solo lo asumí al ver este sketch de Muchachada Nui, y sí, prefiero bajar películas de internet y verlas directamente en el PC (como ahora no trabajo en la casa, puse el sofá frente al computador, es muy cómodo), incluso cuando son en idiomas raros como el japonés o el alemán y los subtítulos son difíciles de conseguir o no cuadran (prefiero pasar 5 minutos ajustando unos subtítulos que están a otra velocidad que lidiar con esas interfaces mal diseñadas de los dvds). Pero realmente si digo todo esto es porque vi una película en DVD y no me gustó, Coraline, me hizo preguntarme varias cosas:
    1. ¿Por qué más bien no adaptan a cine de imagen real Sandman, que es lo único realmente relevante que escribió Neal Gayman, pero que además, en comic, tiene unos dibujos más bien feos para la gran hsitoria que se tenían entre manos?
    2. ¿Para que una película animada americana sea exitosa forzosamente el guión debe tener baches que serían imperdonables en una película de imagen real (la edad de los ancianos antagonistas de UP, el motociclista crespito añadido a la fuerza en Coraline)?
    3. ¿Está prohibido hacer películas animadas en occidente que no sean moralinas bobas y predecibles?
    Tenía asimismo algunos detalles rescatables la tal Coraline, como unos ratoncitos que tocaban trompetas, o la música, y no tenía nada tan feo como el gusanito de Corpse Bride, es una película bonita, pero hueca, mucha dirección de arte, muchos diseños estéticamente gratos, pero un cuento muy simple

    arriba de estas líneas, y sin ninguna relación con el texto, This Rythm de Filthy Dukes, no me gustan los DVDs, pero sí los videoclips

    2.14.2010

    Hiel

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    Tuve que llevarme a la oficina el computador de mi casa, ya que unos archivos de 3D no abrían de ninguna manera. Luego de una semana sin pc mi hermano me prestó un portatil viejo que a los dos dias dejó de funcionar, ayer sábado fui a casa de mi familia a que mi hermano formateara el portátil, estuvimos desde las dos de la tarde hasta pasada la medianoche entre conseguir un windows xp que funcionara y los drivers respectivos, y nunca logramos instalarle el driver de audio adecuado. Me quedé a dormir allá, a la mañana siguiente me desperté temprano, tenía una cita a las diez con uno de los muchachos que trabaja conmigo para tomar unas fotos en el centro, salí un poco de mal humor, no es divertido madrugar un domingo, y además, el portátil no tenía sonido, entonces, cuando cerraba la puerta, una señora me preguntó si en la iglesia de la calle de abajo había misa.
    -Ssoy musulmán -le dije.
    La respuesta le causó estupor, al comienzo. Luego se puso a contarme no se qué problema con la misa mientras yo cerraba la verja de la casa de mis padres, yo no la miraba y ella seguía hablando, me dijo incluso que ella tenia unos parientes en Suiza que eran musulmanes, o que tenían amigos musulmanes, o algo igual de estúpido y me encogí de hombros. Luego me dirigí a la parada del bus pensando en que hace poco en Suiza prohibieron los minaretes.

    12.26.2009

    la edad del actor


    Hace días conversaba con un amigo cineasta acerca de una película colombiana muy mala (o muy mediocre), "Soñar no cuesta nada", de Rodrigo Triana, que cuenta una historia basada en hechos reales, de unos soldados que encuentran en la selva un montón de dinero de la guerrilla y al final son llevados a juicio por no declarar el dinero ante el ejército. A mí lo que se me hizo insoportable, desde el comienzo de la película, es que el promedio de edad de los actores era 30 años, cuando los soldados de la vida real tienen 19, y no hubo una preocupación ni en el casting, ni en pedirles a los actores que al menos simularan tener 19, lo cual hacía que, cuando de la noche a la mañana se volvían millonarios y empezaban a gastar dinero como locos, parecieran auténticos retardados mentales. Quiero decir, no me imagino un adulto de 30 años, encontrándose un dinero ilegal, a sabiendas de que si esa situación se hace pública puede traerle grandes problemas, comprándose un carro de agencia con dinero en efectivo y cosas así, en cambio a un pobre muchacho analfabeta de 19 años, como son casi todos los soldados colombianos, pues sí me lo puedo imaginar, pero los de la película no tenían esa edad y tampoco la aparentaban.
    Claro que es una práctica común en el cine y la TV, ahora que estoy viéndome de nuevo la genial Twin Peaks, no deja de ponerme nervioso ver a Sherilyn Fenn a los 25 años que tenia en 1990, fingiendo que tenia los 16 de estar aun en la secundaria, ella y todos los demás actores que estaban cerca de los 30 (James Marshall, Lara Flynn Boyle) y hacían papeles de menores de edad. Claro está, el non plus ultra es Burial Ground, pelicula de terror de pésimo gusto en la que el papel de un niño de 9 años era interpretado por un enano, Y ya la parodia, "Las aventuras del joven Rappel" de Muchachada Nui, en la que Carlos Areces y Raul Cimas pretenden ser quinceañeros, pero llega un punto en que ni ellos mismos se lo creen, miran a la cámara y suenan las risas grabadas kitsch de las sitcom de antes, pero es que además, en Muchachada Nui, esa situación la llevan a extremos peligrosos, el 90% de los papeles femeninos los hacen hombres, y en ese programa lo de ver adultos interpretando niños (como en aquel grotesco Chavo del 8 de los 70) es una práctica común, pero es que no es lo mismo cuando se trata de una parodia que cuando se presente vender una historia con cierta pretensión de verismo. Se trata de un problema de producción que la literatura, los comics, o los dibujos animados, (afortunadamente) no tienen que enfrentar.

    12.17.2009

    el chico de los mandados


    El otro día no había nada para comer en mi despensa, pero como había caminado unas 50 cuadras no tenía ganas de salir al supermercado, un amigo en el msn me dijo que porqué no pedía algo a domicilio. Yo me reí, lo de los "domicilios" nunca me ha resultado una costumbre natural, es como lo de las carreras de taxi, que cuestan menos que ir en el carro de uno, esas pequeñas situaciones que reflejan que se vive en un país del tercer mundo, donde el salario mínimo es tan bajo como para que sea buen negocio pedir cosas a domicilio o viajar en taxi, aquel inútil recorrido por la noche neoyorquina que emprende en taxi el inútil Tom Cruise en aquella inútil película "Eyes Wide Shut", por el que paga más de mil dólares, en Bogotá habría costado menos de cincuenta. Y no sé, cuando trabajaba en una oficina, me parecía adecuado pedir comida a domicilio (especialmente si llovía), pero viviendo y trabajando en un barrio populoso como Chapinero, donde hay restaurantes y supermercados en todas las cuadras, sin estar enfermo o muy corto de tiempo, lo de pedir la cena a domicilio, más que un lujo snob, me parece algo así como poco viril. Hay razones para ello, una es que me crié sin domicilios y sin carreras de taxi más económicas que un almuerzo barato (en Venezuela no había eso), la otra es que yo en mi casa era el chico de los mandados, es decir, era yo el de los domicilios.
    Fui el mayor de 3 hermanos, yo era el que cuidaba a los otros cuando eran chiquitos y el que iba siempre a la compra, incluso cuando todos crecimos, yo ya trabajaba, mi hermana iba a la universidad y mi hermano estaba por entrar al bachillerato, mi madre seguía enviándome a mí a comprar en lugar de a mis hermanos. Un día ocurrió algo absurdo, yo trabajaba en unas ilustraciones que debía entregar al día siguiente y mis hermanos veían la televisión, ambos. Mi madre se asomó al estudio donde estábamos los tres y me pidió que fuera al supermercado, mis dos hermanos, desde el sofá de la TV, se reían de mí. Yo enfurecí por que las ilustraciones eran importantes, "manda a uno de esos dos, no ves que estoy ocupado?", mi madre llegó a ofenderse porque yo no quería ir, que eso no era forma de contestarle y esa clase de cosas, y ni siquiera le dijo nada a mis hermanos, simplemente ese día no se compró nada, para ella era lógico que el de los mandados era yo, y otra cosa, mis hermanos, que siempre me superaron en inteligencia, nunca le hacían caso.
    Pero hay otra razón de que me parezca absurdo pedir a domicilio, casi nunca traen lo que uno pide, o no había exactamente lo que uno buscaba, es necesario ir al lugar, revisar los mostradores, escoger otras opciones. Por lo general voy al supermercado sin una lista de víveres, simplemente voy comprando lo que se me antoja, y solo a veces, lo necesario. Ir al supermercado es divertido, tienen un sistema de hilo musical con temas instrumentales que sólo se oyen ahí, un jazz que no sé como llamar, como no sea, Jazz de supermercado, y es grato ver los estantes repletos de productos, uno se siente como el protagonista de un videoclip de Pulp, y lo otro es la caminata, el paseo, vivo en un barrio bonito por el que se puede caminar (eso por ejemplo, no se podía hacer en Venezuela), de hecho, si no fuera por el mal gusto local, especialmente en música (en Colombia se oye tal vez la peor música del mundo, pero además se oye a todo volumen), si no fuera por el mal gusto local, insisto, diría que incluso me gusta vivir aquí. En todo caso, disfruto yendo al supermercado, o a los restaurantes baratos que pululan por la zona, esa noche, y hoy también, fui a hacer mis compras como siempre, y no me arrepentí.

    12.10.2009

    esto es un afiche


    Y ése es un tagline, y eso es diseño gráfico, y esa es una imagen emblemática, y ésa era una gran película. Viendo el afiche me doy cuenta que Walter Hill ha sido uno de los mejores directores juveniles de todos los tiempos, por Streets of Fire y por Warriors, hizo otras muchas películas de acción bastante dignas, pero en esas dos creó un género único, y no se le ha reconocido lo suficiente. No fue, no quiso ser, un director dramático serio, como Robert Altman, ni un evocador de demonios del alma como los hermanos Coen, Hill es un tipo mucho más sencillo, mucho más básico, más cercano a Carpenter, a Romero, a la serie B, al entretenimento por el entretenimiento, pero manejado con dignidad y sin caer en cursilerías

    Ya no hay directores como él, ya no se hace cine como el de él, se hacen otras cosas, mejores y peores, pero distintas

    11.29.2009

    día de elecciones


    Uruguay eligió hoy como presidente a un ex guerrillero, ex tupamaro, que pasó 13 años en la cárcel durante la dictadura, uno no deja de alegrarse de que un tipo que estuvo preso por sus ideas llegue a presidente (como Mandela), pero hay que agregar además que José Mujica cae simpático porque, si bien de izquierda, no le gusta Chávez, con lo cual casi se podría pensar que ser de izquierda en Latinoamérica en el siglo XXI no implica necesariamente ser un imbécil, aparentemente a José Mujica le va más la izquierda de Lula Da Silva, quien, por cierto, además de aliarse con Irán, ha dicho que desconoce las elecciones de Honduras, donde un ganadero conservador le ganó a un ganadero liberal (en Honduras para ser presidente hay que ser hacendado, ganadero, usar sombrero y si es posible tener bigote) en unas elecciones donde asistió a votar el 65% de los inscritos, que es mucho más del 45% de los que salieron a votar en su momento por el depuesto (de manera ilegal, eso sí) Manuel Zelaya, que es también hacendado y también tiene bigote y todo eso. Ciertamente, Zelaya fue derrocado de la peor manera (sin zapatos), pero nadie podrá decir que se demoraron en llamar a elecciones como en Chile o Argentina hace décadas, habrá ganado un conservador, y hacendado, y rico, y lo que quieran, pero para ser unas elecciones no avaladas por la mayoría de la comunidad internacional, la asistencia masiva de la gente las avala.

    Pero además, en Guinea Ecuatorial, sin garantía alguna ni observadores internacionales, el presidente fue reelegido por un 96% de votos, aunque hay quien piensa que se trata de resultados amañados, poco familiarizado como estoy con los entretelones políticos de esa nación africana y ecuatorial, no quiero caer en estereotipos y prejuicios y pensar que por ser un país africano los resultados sean forzosamente fraudulentos, pero es que un 96%, y en una segunda reelección, pues no sé, suena demasiado irreal (más que los resultados en Honduras, donde los zelayistas dicen que todo es un montaje).

    Lo que es un hecho es que el mundo tuvo una muy interesante jornada electoral el día de hoy

    (arriba de este aburrido comentario político, un muy frívolo videoclip de los frívolos años ochenta, election day, de Arcadia, que fue una escición momentánea de Duran Duran, no recordaba que la canción, y además el video, eran tan buenos)

    11.17.2009

    El precio

    Estoy liado con Sandra, una de las chicas del club, está por subir a escena Paola, una amiga de ella, pero es claro que ellas también están liadas, Paola está preocupada por algo, es una historia vieja, algo de lo que estaban hablando desde hace rato a lo que yo no puse demasiada atención. Sandra la besa y le dice que todo saldrá bien, Paola se va, yo bebo de mi whisky, Sandra me habla, "no me mires así", me dice, "a ti también te quiero". Sandra me abraza y me da un beso en la boca, le digo que vayamos a una de las habitaciones, me responde que si lo hacemos en el club, tendrá que cobrarme, yo le digo que estoy dispuesto a pagar.
    Y vamos.

    11.05.2009

    El perro y el bar

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    Siempre he pensado que lo que les arruinó el matrimonio, y la vida, a Héctor y a Carmen fue que en lugar de hijos tuvieron un perro, y no cualquier animal, sino uno de esos bichos inmensos, que pesan casi lo mismo que una persona, grande, torpe y fiero. Cuando lo conocí, el perro estaba tan viejo como ellos, lo bajaban cuando el bar se cerraba, y solo quedábamos los cuatro amigos de confianza, que solíamos quedarnos hasta amanecer, porque aquel bar era un lugar excelente para deprimirse oyendo buena música. Yo había llegado a ese lugar por accidente, y me resultó completamente acogedor porque ponían música que me gustaba, no diré que en esta ciudad no se oiga buena música, pero son muy escasos los sitios donde la música no me produzca ganas de marcharme casi al instante de haber llegado. Héctor sabía de música, como un amigo que tuve en la universidad que se volvió loco, como cierto DJ caraqueño con el que amanecimos bebiendo también una vez o como mi cuñado, pero lo divertido con Hector es que teníamos una afinidad muy parecida con la música pop (más que con el rock), pero yo rock podía oír en mi casa, y los bares de rockeros son aburridos como kindergardens, en el bar de Héctor todo el mundo tenia más de 30 y era un poco infeliz, pero todos lo sobrellevaban conversando y bebiendo, los únicos inmaduros del bar eran sus cuarentones dueños y su horrible perro, una que otra vez los visité de día, ya que vivían en la misma casa donde tenían el bar, y vivíamos cerca, pero no soporté el olor que desprendía el animal y que dejaba impregnada toda la casa. No quiero que se me mal interprete, no odio a los animales, en lo absoluto, pero no me parece justo tener una bestia castrada y babeante metida en una casa, convirtiéndose en una especie de mueble apestoso, dándole el cariño y los cuidados que el egoísmo, el miedo y la irresponsabilidad impiden a sus amos dárselo a un niño. El bar era un fracaso, abrían solo cuando tenían ganas, y Héctor y Carmen vivían endeudados todo el tiempo, un poco a cuenta de los padres de cada uno, pero no eran tampoco de familias especialmente pudientes, así que andaban siempre en quiebra. Carmen se llegaba a molestar cuando venía mucha gente al bar, porque ella se sentía como una comensal más, no como la persona que debía atender, Héctor por su lado, era abiertamente grosero cuando alguien le pedía una canción, porque es que no era esa clase de bar, si ibas, pretender que te pusieran una canción fuera de las previstas era como pedir que pintaran una de las paredes de verde, y así reaccionaba Héctor, mirando con odio a los ilusos que querían oír alguna cosa en especial, y que rara vez volvían por el lugar. Para ambos el bar era como una aventura de adolescentes que ganaban con él lo suficiente para las bebidas de la siguiente fiesta, pero no se habían dado cuenta de que habían pasado 20 años viviendo de la misma forma, que conversando, ya repetían las mismas anécdotas una y otra vez, recordando esos tiempos pasados que siempre habían sido mejores, justo como hacen los ancianos, porque ellos eran, y no lo sabían, como unos niños ancianos. El día que les pidieron la casa no sabían qué hacer, buscaron un lugar nuevo pero no consiguieron ninguno, comenzaron las peleas, yo traté de distanciarme pero no me dejaban, supe que había sido un error hacernos tan amigos cuando me costaba tanto soportar sus ataques de histeria, cuando Héctor decía cosas como que su perro valía más que las personas (odio la gente que piensa así), o Carmen se ponía celosa cuando me veía ligando en el bar y me cobraba de más por los margaritas, una vez tuve que quedarme hasta la mañana, calmando a Carmen que lloraba y gritaba que Héctor no la quería, pero es que era un trato, desde siempre habían acordado que ella lo amaba a él, y que él solo la soportaba a ella, era la pelea de celos más extraña que vi, Carmen reclamándole a Héctor porque en lugar de amarla con todo su corazón, prefería drogarse con sus amigos, recuerdo que estallé y la regañé, su actitud hubiera tenido sentido si él al menos se estuviera drogando con otra mujer o algo por el estilo, pero Héctor no estaba para esas cosas y yo lo sabía, ambos me miraban como si yo fuera mucho mayor que ellos. Era de mañana cuando me fui, ambos me agradecían, yo salí a caminar por un parque donde un montón de personas hacían aeróbicos, pensaba que todos mis amigos habían sido más inteligentes que yo, y se habían ido a vivir a otro lado mientras habían podido, yo había firmado un contrato de tres años, y no podía irme aunque quisiera, aunque me dieran visa en cualquier país del mundo donde hubiera bares donde se oyera buena música y yo pudiera tener la precaución de no hacerme amigo de los dueños.
    Este año salí de una cena en Rouen, una pequeña ciudad cerca de París en Francia, íbamos caminando con mi hermana y su esposo y llegamos a un bar al que ellos nunca habían ido, entramos, inmediatamente sentí algo familiar, la decoración, el target adulto joven, y la música pop escogida con buen gusto, era muy parecido al bar de mis amigos del perro fósil, estuvimos un rato ahí, mi hermana pidió un margarita, se lo dieron decorado con un extraño pitillo fosforescente de color rosado, Una compañera de oficina de mi hermana me sacó a bailar y me contó sus aventuras cuando a los 17 años se fue a Londres a trabajar como niñera. Sonaba una canción de M (Mathew Chedid), la amiga de mi hermana bailaba con su novio y me puse a hablar con los tipos de la barra, eran increíblemente familiares para mí, el mismo gesto de cuarentón que se siente de 20, que ve en la fiesta su razón de vida, pero estos eran una pareja gay, que solo con verlos exudaban más estabilidad que mis amigos de Bogotá. Mi hermana estaba cansada, debía trabajar al día siguiente, así que nos dejó a mi cuñado y a mí en el lugar. En la pista un grupo de unas 10 lesbianas de todas las edades bailaban y coreaban "les femmes" de Yelle, de pronto, la del medio, la más fea, más vieja y peor vestida de todas se acercó a mí y me preguntó qué era ese extraño objeto fosforescente, le expliqué que era un pitillo del futuro y se lo ofrecí, pero lo rechazó cortésmente y volvió con sus amigas, mi cuñado y yo nos quedamos un rato en el bar y luego, cuando nos íbamos, le di el pitillo a la lesbiana, me dio un beso y todas las demás aplaudieron, afuera hacía frío, pero se sentía como una noche cálida.

    10.28.2009

    cine en tu idioma

    Por accidente encontré un comentario de un chico polaco en la IMDB, que quiso compartir con el mundo el fastidio que le producía que en su país le cambiaran los títulos a las películas extranjeras (a la genial cinta irlandesa "Dorothy Mills" habían optado por llamarla "El exorcismo de Dorothy Mills", a "Die Hard", lo llamaron "Trampa de cristal"), en español ha ocurrido desde siempre algo similar (uno de los casos más graves es el de Highlanders, traducido "los inmortales", con lo cual hacían spoiler de la película ademas), lo triste del asunto, es que un forero norteamericano, muy mal intencionado, le echó en cara al pobre polaco que de qué se extrañaba, si al fin y al cabo en Polonia pasan las películas con Lektor. El lektor es un sistema espantoso, popular en Polonia pero usado también en Rusia (sobre todo para TV), que significa la forma más tosca y vulgar de traducir un audiovisual, no se trata de subtítulos, ni de doblaje, el Lektor es un locutor de voz monocorde, que lee encima de la pista de audio original, a la que se le ha bajado el volumen, la traducción parcial, nisiquiera los diálogos completos, sino una especie de explicación de lo que va pasando. Un mismo locutor, que no dramatiza, pero va leyendo los parlamentos de los diferentes personajes, hombres, mujeres, jóvenes, viejos (las voces originales se alcanzan a oír al fondo, como un recuerdo lejano), la primera vez que me encontré, también por accidente, con una película traducida con el sistema del lektor, me acordé que, a mis 5 años, mi papá me llevó a ver El niño salvaje, de Truffaut, francesa con subtítulos en español, que yo no alcanzaba a leer, así que mi papá me tenía que ir traduciendo todo, la diferencia es que mi papá le ponía más ganas a la traducción. Pobres polacos, el país de Andrej Wajda, de Zulawsky, de Skolimowsky (bueno, y del extraditable Polansky), país de una tradición cinematográfica, dramatúrgica y literaria más que notable, donde deben ver las películas con lektor. Los rusos no se quedan atrás, al comienzo de la perestroika, hubo colectas de dinero de los televidentes, que querían comprar la libertad de la Esclava Isaura, protagonista de una telenovela brasileña que vieron con lektor, las telenovelas colombianas y mexicanas también las ven así, o Los Soprano. Puede culparse de este grotesco fenómeno, que suena tan tercermundista, al tal glaznot, a que se trata de países que regresaron de sus años del socialismo empobrecidos, económica y culturalmente, a ese chauvinismo europeo de preferir doblajes (o lektores) a subtítulos, que son incluso más económicos, aunque claro está, en esta parte del mundo el grueso de la población prefiere los espantosos doblajes también, ocurriendo hechos tan lamentables como que en televisión uno se encuentre las versiones en inglés, subtituladas al español de "El tigre y el dragón" o "Los ríos de color purpura". Llevo días pensando en todo esto, pensando que, mientras en la empobrecida pero muy interesante Polonia el pobre forero debe conformarse con películas mal traducidas y con lektores, y recibir incluso burlas de los norteamericanos, que en su país no doblan las películas extranjeras, rara vez les ponen subtitulos y definitivamente no las traducen mediante lektores, hacen algo mil veces peor:
    Les hacen remakes.

    10.19.2009

    Tengo un blog

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    Y no es éste, si no uno de verdad, con muchas visitas y diseño personalizado (el de acá es una plantilla que no diseñé yo), lo tengo hace años y publico artículos sobre cine, cómics y animación (cuando quiero escribir sobre otra cosa entonces uso éste). Una vez escribí sobre una película colombiana muy mala, Karmma, al final quité el artículo, porque por lo general hablo bien de las películas que me gustan, y simplemente evito hablar de las que no me gustan (de todos modos la reseña de Karmma se puede leer en otra página donde a veces colaboro, ochoymedio). No obstante, mucha gente pensó que yo odiaba el cine colombiano por esa reseña, pero no era cierto, yo odiaba y odio el cine colombiano malo, pero cuando hacen algo bueno me parece más que justo reconocerlo, lo cual hice hace poco con la película La sangre y la lluvia de Jorge Navas, entonces una amiga se quejó porque yo era muy condescendiente, y lo quiso relacionar con que yo también estoy haciendo una película y que me convienen las relaciones o algo así, el comentario me molestó, sobre todo porque no lo dejó en los comentarios del blog, sino que me escribió a mi email personal (porque claro, para eso es mi amiga), al mismo tiempo, otro amigo me pasó unos datos valiosísimos y me contactó con gente para hacer un artículo muy interesante, escribí el artículo en cuestión, pero no lo publiqué inmediatamente, por "políticas editoriales", por llamarlas de alguna manera, porque me gusta alternar temas, porque el blog tiene seguidores de cada uno de las tres áreas que cubre, pero muy poca gente lo lee por todos los temas (conozco poquísimos seres humanos a los que les interese el cine, los dibujos animados y los cómics en la misma proporción), el caso es que mi amigo se puso a reclamarme porque no había publicado aun el artículo, y yo soy de los que hacen esas cosas por gusto, no por obligación, nadie me paga por escribir ahí, y sobre todo nadie me paga ni el dominio del blog, ni mis gastos mensuales, así que me resulta muy fastidioso que me presionen supuestos amigos para que publique o deje de publicar sobre tal o cual tema. Le cuento todo esto a mi prima y ella muy oronda cita y parafrasea a Foucault, y dice que mi libertad está sujeta a mis obligaciones, y que mis textos son una responsabilidad y cosas así (lo dijo con otras palabras, ella habla mejor de lo que yo escribo), y claro, me tengo que quedar callado, no estoy seguro de si es por sus argumentos, porque me trajo dulce de leche o porque me regaló un libro de comics de uno de mis dibujantes preferidos.

    PD: Y así como mi prima es de los pocos seres que se da el lujo de callarme, mi hermano es de los aun más pocos que se atreven a venir a mi casa sin llamar antes, como es grandote, lo reconozco por la ventana y le abro, a los demás, cuando son visitas inesperadas, no les abro jamás, mi hermano se da más lujos, como recordarme otros artículos que aun no publico, como uno que tengo en borrador sobre "La pizzería fascista", muy pronto en éste, que no en mi otro, blog.

    10.05.2009

    La ventana indiscreta

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    La ventana de mi cocina ofrece una vista espectacular, un muro ciego de unos 20 metros de ancho por 8 pisos de alto. Supongo que el que el muro no tenga ventanas obedece a una de esas ordenanzas que te dejan construir hasta el límite exacto de tu terreno, pero entonces no te permiten tener vista al terreno del vecino porque invades su privacidad o algo así, el punto es que, cada vez que voy a cocinar, o a hacerme un café (y esto último es tres o cuatro veces al día), me encuentro con ese gigantesco muro. En mi calle no vive ningún niño (en todo el vecindario los pocos que hay son hijos de los dueños de algún local comercial, que al final del día se van de regreso a sus vecindarios), no es éste un sector familiar, casi todos los que viven son oficinistas, o estudiantes que vienen de otras ciudades, en mi edificio, y en el edificio del muro ciego, ése es el perfil de todos los inquilinos. Hay una cosa y es que los sábados y domingos uno los ve, a los jóvenes vecinos, aun vestidos con la ropa de la fiesta de la noche anterior, desperezándose en la mezzanina del muro ciego, intentando tomar el poco sol que sale en una ciudad lluviosa como ésta, recuerdo una vez que salió una muchacha muy bonita, y se sentó a hablar por teléfono un rato largo (alcancé a preparar todo mi almuerzo mientras ella hablaba), estábamos muy cerca y cuando se dio cuenta de que la miraba estuve tentado de hablarle, pero cuando colgó yo ya me estaba sirviendo la comida. Ultimamente, el que aparece es un tipo, todos los días, y tiene largas conversaciones por el teléfono, camina de un lado a otro del muro, agitando las manos como si lo que estuviera conversando fuera realmente crucial, pero por su indumentaria y su peinado tiendo a pensar que es de los que nunca viven nada crucial, como lo veo tan seguido me ha dado por fantasear, que tiene que salir a hablar a la mezzanina para que su novia no sepa que habla con otra o algo por el estilo, un día me estaba haciendo un café y al verlo imaginé que no, que estaba haciendo negocios de drogas, pero no se ve lo suficientemente rudo y, eventualmente, viviría en un vecindario de un estrato superior.
    Hace media hora pasé a la cocina a servirme un vaso de agua, estaba sentada en el muro ciego una muchacha gorda, a diferencia de los demás no hablaba por teléfono, estaba sola y miraba al cielo, que estaba tan gris como de costumbre, me daba la espalda y no se dio cuenta de que yo la miraba.

    9.22.2009

    Natalia

    Me quedé toda la tarde y parte de la noche con Natalia, charlamos, hacía frío e intentamos meternos al jeep, ella lo prende para que el motor nos haga de calefacción, el carro se va hacia atrás y ella no lo frena, el carro se da un golpe leve con la pared, le pregunto a Natalia que porqué no lo ha frenado y simplemente se ríe, luego, el carro se va hacia delante y ella solo lo detiene cuando ya se golpeó con la puerta, luego nos bajamos y subimos a la habitación, solo a conversar, la cama es un colchón delgado dispuesto sobre el piso que es de tablas rústicas barnizadas. Al día siguiente estamos con su esposo y otras personas, algo que decimos remite a la conversación que tuvimos Natalia y yo la noche anterior, y se lo digo a ella, me responde, "¿qué? ¿cuándo te decía que yo era incapaz de ser infiel?", lo dice riéndose, como insinuando que estuve flirteando con ella, como ufanándose de que realmente sí tuvimos algo esa noche, o que seríamos capaces de tenerlo, su marido, que es mi amigo, la mira de forma extraña y a mí no me mira, yo pienso para mis adentros que Natalia es una mujer peligrosa, pero atractiva, y cambio de tema rápidamente.

    9.20.2009

    Había otra vez

    Artículo de Rodrigo Fresán, aparecido la semana pasada en Radar, de Pagina12

    El diálogo sale de las primeras páginas de Relentless, flamante novela del escritor de thrillers un tanto desquiciados Dean Koontz: “Los herederos de Francis Scott Fitzgerald te han escogido para que firmes la continuación de El gran Gatsby”, se entusiasma el agente. “Eso es absurdo”, tiembla el escritor. “Es que todos quieren saber qué pasa después, qué le sucedió a Gatsby”, insiste el agente. “Gatsby está muerto al final del libro”, sigue temblando el escritor. “Pues que reaparezca. Ya se te ocurrirá cómo”, propone el agente. “No puedo traerlo de vuelta si está muerto”, tiembla aún más el escritor. “Pero Drácula siempre está volviendo”, retruca el agente. “Drácula es un vampiro”, tiembla como jamás tembló el escritor. “¡Ahí tienes la manera! Gatsby es un vampiro”, se excita el agente.

    Semejante –está claro– conversación tiene claras intenciones satíricas. Y pocas páginas después, en la novela de Koontz –quien viene ofreciendo desde hace tiempo una delirante y muy divertida prolongación de Frankenstein en la New Orleans del Katrina y alrededores– un crítico literario/asesino en serie se dedica a eliminar narradores a los que considera impuros e indignos. Pero, como la buena parodia, lo de Koontz no parece demasiado alejado de una realidad entre graciosa y triste. Y subraya algo que ha mordido a buena parte del panorama editorial y las listas de más vendidos: la vampirización de los clásicos y la muy humana pasión por saber cómo sigue, cómo empezó o cómo podría haber sucedido de haber tomado otro camino de la trama.

    La maniobra un tanto bastarda funciona porque se apoya sobre uno de los más nobles y primigenios de los sentimientos: cuando somos niños –cuando nos leen o comenzamos a leer por nuestra cuenta– lo único en que pensamos (y de ahí que abunden los retornos a los clásicos juveniles) es a dónde se han ido o de dónde vinieron nuestros héroes y heroínas una vez agotada la última página. Más adelante –a medida que crecemos– no dejamos de soñar con segundas oportunidades y de fantasear con cómo habrían sido las cosas con él o con ella. No es casual tampoco que los grandes textos fundacionales aparezcan ya erigidos sobre la idea del (continuará...) –como Las 1001 Noches– o la secuela: el Nuevo Testamento podría llamarse Hijo de Dios. Tampoco es azar que clásicos totémicos –llámense Don Quijote, Tom Sawyer, Martín Fierro, entre muchos otros– hayan gestionado sus propias segundas partes.

    Y –hace no mucho– hasta hubo una racha de una fiebre acaso un poco más noble: la idea de terminar libros inconclusos entregándoselos a personas más o menos autorizadas y de cierto prestigio. Así, con mayor o menor suerte, se completaron The Weir of Hermiston de Robert Louis Stevenson, El misterio de Edwin Drood de Charles Dickens, Las bucaneras de Edith Wharton, La historia de Poodle Springs y –me lo contó él mismo– en su momento le ofrecieron a Richard Russo llegar hasta el final y compartir firma en la cubierta del manuscrito sin final que Richard Yates guardaba en el congelador de su heladera desenchufada. Russo, me dijo, sintió el sabio escalofrío de quien –como escritor– cree en fantasmas y no cree que sea de su agrado que alguien –no importa la importante admiración que sienta por el muerto– reclame para sí el rol de médium o de poseído.

    Los problemas empiezan, sí, cuando la idea no surge de un escritor sino de un editor o de un agente o de alguien que escribe cuando podría estar, por ejemplo, pensando películas con demasiados efectos especiales. Porque –por lo general– la actual práctica del y-a-que-no-te-imaginas-qué pasó-después pareciera responder más a los dictámenes de la pantalla grande de un cineplex que la pantalla pequeña de un ordenador. Así, los sucesivos blockbusters veraniegos de una determinada franquicia son el eco lejano pero todavía poderoso de aquel primitivo celuloide por episodios y, más atrás, del papel vulgar de folletines ya olvidados o –Alejandro Dumas y Jules Verne y Emilio Salgari lo vieron antes que nadie– de inolvidables del eterno retorno como D’Artagnan o El conde de Montecristo o el Capitán Nemo o Sandokán.

    Y ya se sabe: el Sueño Americano –que ya es la pesadilla del mundo entero– siempre ha predicado que todo es mejorable o que, al menos, puede volver a venderse dentro de un nuevo envase.

    Pepsi es la continuación de la Coca-Cola y, además, su principal rival.

    VOLVER

    Pero –por encima de toda pulsión viciada– hay una lectura más interesante de toda la cuestión y es aquella que determina el triunfo incontestable y sin revancha del personaje por encima de la persona. El modo en que la criatura –como el monstruo de Mary Woolstonecraft Shelley que acaba robándose el apellido del doctor– se impone sobre el creador y explica que lo que acaba importando es lo que se lee por encima de quién lo escribe. De ahí que vale y valga todo. De ahí también la proliferación de apéndices con mayor o menor gracia de Sherlock Holmes (quien, por clamor popular e indignación de madre tuvo que ser resucitado por Arthur Conan Doyle y desde entonces fue reactivado por Nicholas Meyer y Michael Chabon entre muchos otros), Tarzán (Philip J. Farmer), James Bond (Kingsley Amis y John Gardner y Sebastian Faulks), el Fantasma de la Opera (Frederick Forsyth), Jason Bourne (Eric van Lustbander), Drácula (quien mostró los colmillos tantas veces, una de las últimas fue en el exitosa y sobrevalorada La historiadora de Elizabeth Kostova) y siguen las firmas y los firmados y nuevas aproximaciones a títulos como Cumbres borrascosas, Tess de los D’Urbervilles, Los miserables, Moby-Dick (con la sufrida esposa de Ahab como protagonista), El jardín secreto, Tom Sawyer, El mago de Oz, Lo que el viento se llevó, Rebecca, Peter Pan, El halcón maltés (Spade & Archer, destacable pastiche de Joe Gores), El guardián entre el centeno (lo que no le causó la menor gracia a J. D. Salinger eso del Holden senil y la Phoebe psicótica y, según es su costumbre, liberó a su jauría de abogados), Blade Runner, El padrino y numerosas reinterpretaciones shakespeareanas con el misterioso dramaturgo metido a detective isabelino o algo así.

    Sumarle a todo esto la avalancha de lo que se conoce como fanfiction: continuaciones a cargo de seguidores desconocidos en la red. Buena parte de ellos preocupándose por unir sus nombres –o sus alias– a El señor de los anillos, Matar a un ruiseñor y, por supuesto, Harry Potter. Recordar la breve gloria de la joven chilena Francisca Solar quien, cansada de esperar, imaginó su propia continuación a Harry Potter y la Orden del Fénix –las más de setecientas páginas de Harry Potter y el ocaso de los elfos–, la colgó en la red, tuvo 80.000 lectores y fue prontamente fichada en Frankfurt por una multinacional con resultados, parece, no tan buenos. Pero no importa: abundan los fanfictionalists obsesionados, fundamentalmente, por explorar el costado y el frente y la retaguardia sexual y drogadicta de sus héroes y heroínas favoritas.

    El caso de Jane Austen –reina indiscutida de las secuelas y, sí, responsable indirecta de toda una serie con un Mr. Darcy vampiro y hasta una versión Nosferatu de sí misma– es un caso más que ilustrativo. Buena parte de sus obras terminan en el momento extático de la boda largamente perseguida y, por fin, alcanzada. Resulta natural, entonces, que sus admiradores –incluso aquellos que la consideran la más grande autora del siglo XIX y que jamás se arriesgaron a reestrenos modernos de su universo estilo El diario de Bridget Jones– se pregunten cómo fue la noche de bodas y el día siguiente. Resulta menos natural –pero resultante, porque ya es best-seller e inminente película– un artefacto como Orgullo y prejuicio y zombis de Seth Graham-Smith: un buen chiste, pero un chiste muy largo, que ya le ha abierto la puerta al inminente Sensatez y sentimientos y monstruos marinos de Ben H. Winters y que opaca los logros de, por ejemplo, Dan Simmons en La soledad de Charles Dickens o El último Dickens de Matthew Pearl, donde lo que se intenta y se consigue no es proseguir sino explicar por qué un autor célebre no pudo concluir su propio libro: el un-making of de una obra maestra y el making of de un enigma.

    Y la broma de apertura de Koontz aporta otro dato atendible: toda la maniobra se vuelve más fácil de promocionar y adquiere una cierta pátina de prestigio si se encuentran involucrados descendientes o albaceas. Ocurrió y ocurre con la muy publicitada Peter Pan en escarlata, con los inacabables “hallazgos” (parecería ser que siempre hay un cajón o un armario o una caja fuerte que no se abrieron nunca hasta ahora mismo) de los descendientes de Tolkien, con las inagotables visitas a Dune del hijo de Frank Herbert (con la ayuda de un escritor amigo) y, ahora mismo, con la llegada de Drácula, el no muerto con las firmas de Dacre Stoker (sobrino bisnieto) y del historiador Ian Holt y que dice nutrirse de los apuntes e instrucciones dejados por el mismísimo Bram. Aunque un repaso a la trama –con el hijo de Mina y Jonathan Harker involucrándose en la puesta teatral de Drácula y relacionándose con su perturbado autor irlandés– parece demasiado moderna y metaficcional para salir de libretas amarillentas y folletinescas garrapateadas por el fundante pero no muy arriesgado patentador del conde transilvano y turístico. Voy a leerle, tengo ganas de leerla, pero a mí no me engañan. Y, puestos a ser mordido, me parece mucho más interesante y jugado el ciclo diatópico de Kim Newman que se inaugura con Anno Drácula y donde Vlad Tepes desposa a la Reina Victoria y convierte al Imperio Británico en un hervidero de no-muertos célebres (Newman abduce a otros personajes célebres y desangra a otras novelas famosas) proyectándose el aleteo del noble inmortal hasta nuestros días llamando a las ventanas de Jack El Destripador, Oscar Wilde, Edgar Allan Poe, Von Richtofen, Federico Fellini y Andy Warhol entre muchos otros.

    Pero no todo es simple negocio y conviene destacar a nombres de prestigio que se sumaron al juego y que, tal vez por respeto, no se atreven al que será, será... sino que prefieren investigar de dónde vienen las cosas, mantener el guión en otras coordenadas geográficas-temporales o –en lo que se conoce como “ficción paralela”– concentrarse en el punto de vista alternativo donde el clásico permanece y lo que cambia es el narrador de lo perfecto e intocable. Pensar en el Viernes o los limbos del Pacífico de Michel Fournier (Robinson Crusoe), Jack Maggs de Peter Carey (Grandes esperanzas), Pinnochio in Venice de Robert Coover (Pinocho), Gertrudis y Claudio de John Updike (Hamlet), Grendel de John Gardner (Beowulf), Mary Reilly de Valerie Martin (Dr. Jekyll & Mr. Hyde), March de Geraldine Brooks (Mujercitas), The Last Voyage of Somebody The Sailor de John Barth (Las 1001 Noches), El ancho mar de los zargazos de Jean Rhys (Jane Eyre), Heredarás la tierra de Jane Smiley (El Rey Lear) y J. M. Coetzee investigando los posibles orígenes de Los demonios (en El maestro de San Petersburgo, con un Dostoievski casi detective investigando la muerte de su hijo) y del gran náufrago de Daniel Defoe (en ese drama isleño que es Foe).

    Y que pase el que sigue, el que va a seguirla, que siga el que se arriesgue a pasarla.

    LAS HISTORIAS INTERMINABLES

    En nuestro idioma –para bien o para mal, o para muy bien– parece no haber prendido este virus. Nadie se ha arriesgado aún a Comala Revisitada, a Macondo: Cien años después, a La reinvención de Morel, a Primeras noches con Teresa, a El octavo loco, a Los gozos y las sombras y los licántropos, a Los detectives domésticos, a La Regenta y el Caso Bovary-Karenina, a Barcelona no se acaba nunca, a Conversa-ción en el mausoleo, a Nueva visita a la ciudad de los prodigios, o a Borges contra los malevos cabalistas.

    Pero a no confiarse demasiado: siempre habrá un agente entusiasta llamando por teléfono para encenderle la gatsbyana luz verde a un escritor quien, sabiendo que jamás escribirá un clásico, se conformará con reescribirlo, continuarlo y, en la mayoría de los casos, intentar en vano tacharlo y mancharlo chupándole la tinta.

    Los vampiros existen, sí.

    Pero a no olvidarlo nunca: con la misma madera de la que nacen los mejores libros pueden fabricarse fulminantes estacas para matarlos a todos ellos.